Obispo
Año 345
San Nicolás bendito, ruégale a Dios que
nos libre de todo peligro del alma y del cuerpo.
Su nombre significa “Protector y defensor de pueblos”.
Este santo fue tan popular en la antigüedad, que se le han consagrado
en el mundo más de dos mil templos. Era invocado en los peligros, en
los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se
ponía difícil, y la gente conseguía por su intercesión favores
admirables.
Por haber sido tan amigo de la niñez, en su fiesta se reparten dulces
y regalos a los niños, y prácticamente con esta fecha se empezaban las
festividades de diciembre. Como en alemán se llama “San Nikolaus”, lo
empezaron a llamar Santa Claus, y lo pintan como un anciano vestido de
rojo, con una barba muy blanca, que pasaba de casa en casa repartiendo
regalos y dulces a los niños (entre nosotros lo llamaron Papá Noel).
De San Nicolás escribieron muy hermosamente San Juan Crisóstomo y
otros grandes santos. Su biografía la escribió San Metodio, Arzobispo
de Constantinopla, y de ella sacamos los siguientes datos curiosos.
Nació en Licia, Turquía, de padres muy ricos. Desde niño se
caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres.
Decía a sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que
Dios nos ha dado tanto”.
Tenía un tío que era obispo y este lo consagró como sacerdote. Al
morir sus padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él quedó
heredero de una inmensa fortuna. Entonces repartió sus riquezas entre
los pobres y se fue de monje a un monasterio. Después quiso visitar la
Tierra Santa donde vivió y murió Jesús, y al volver de allá llegó a la
ciudad de Mira (en Turquía) donde los obispos y sacerdotes estaban en
el templo discutiendo a quién deberían elegir como nuevo obispo de la
ciudad, porque el anterior se había muerto. Al fin dijeron:
“elegiremos al próximo sacerdote que entre al templo”. Y en ese
momento sin saber esto, entró Nicolás y por aclamación de todos fue
elegido obispo. Por eso se le llama San Nicolás de Mira.
La especialidad de este santo fueron los milagros tan numerosos que
logró conseguir de Dios. Lo pintaban con unos niños, porque los
antiguos contaban que un criminal hirió a cuchillo a varios niñitos, y
el santo al rezar por ellos obtuvo su curación instantánea. También
pintan junto a él a una señorita, porque en su ciudad había un anciano
muy pobre con tres hijas y no lograba que se casaran por ser en tan
extremo pobres. Entonces el santo por tres días seguidos, cada noche
le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano
logró casar a sus hijas muy bien.
Es Patrono de los marineros, porque estando unos marineros en medio de
una terribilísima tempestad en alta mar, empezaron a decir: “Oh Dios,
por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás, sálvanos”. Y en ese
momento vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo
al mar, que se calmó, y en seguida desapareció.
Otro día iban a condenar injustamente a tres amigos suyos que estaban
muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de
Nicolás su obispo los protegiera. Y esa noche en sueños el santo se
apareció al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres
inocentes. Y fueron absueltos.
El emperador Licino decretó una persecución contra los cristianos y
Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió aprovechando toda
ocasión que se le presentaba, para enseñar la religión a cuantos
trataban con él. Más tarde llegó el emperador Constantino y lo liberó
a él junto con todos los demás prisioneros cristianos.
Luego apareció la herejía de Arrio que decía que Jesucristo no es
Dios. San Nicolás se opuso con toda su sabiduría y con su gran
ascendiente y no permitió que los arrianos entraran a su ciudad de
Mira.
Dicen que el santo murió el 6 de diciembre del año 345.
En oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde estuvo de
obispo, pero en occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando
los mahometanos invadieron a Turquía, un grupo de católicos sacó de
allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de
Bari, en Italia. En esa ciudad se obtuvieron tan admirables milagros
al rezarle a este gran santo, que su culto llegó a ser sumamente
popular en toda Europa. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.
En Roma ya en el año 550 le habían construido un templo en su honor.