Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Amén.

Y yo ahora termino la oración diciendo : ” No me dejes Madre mía, hasta morir en tu amor ”

Ayer la rezaba con mi hija, que ha empezado a trabajar..y así hacíamos cada día que las llevaba a clase..cada mañana nada más subirse al coche..qué bonita tradición que ya no es costumbre y me apena pues debería recitarla cada mañana.