Nuestra Señora de la Novena. Patrona de los actores. Historia.
PATRONA DE LOS ACTORES ESPAÑOLES

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Como no la conocía hasta que hice una visita cultural a la Iglesia de San Sebastián, os la presento, aunque no sea su día, pero nos debemos encomendar a Ella en todas sus advocaciones pues llegan tiempos revueltos en España.

HISTORIA DEL CUADRO Y DEL MILAGRO

Durante el siglo XVI, era costumbre en la Corte venerar en los portales de las casas a alguna imagen y alumbrarla con cirios y faroles.

En la casa de la calle León, esquina a la de Santa María, se veneraba un cuadro de la Sagrada Familia; sus numerosos devotos lo conocían por la Virgen del Silencio; seguramente porque el San Juan niño, que en el conjunto pictórico figuraba, tenía un dedo en los labios.

Como era aquel el barrio de los Cómicos, éstos y los Poetas, eran los principales devotos del la Virgen del Silencio.

Un día, una tal Catalina Flos o Flores, casada con un buhonero, acertó a pasar por el portalillo, apoyada en sus muletas; había quedado tullida a consecuencia de un parto.

Se inclinó ante la Virgen del Silencio y prometió hacerle una novena, si curaba sus dolencias. Cual no sería su asombro y alegría al verse curada repentinamente, que soltó las muletas y salió gritando: ¡Milagro! ¡Milagro!

A los gritos, acudieron Cómicos y Poetas a la casa del prodigio, se hincaron de rodillas e hicieron suya la promesa de la buhonera, costeando ellos la NOVENA. Y decidieron que así se denominaría en adelante la milagrosa imagen.

La trasladaron a la iglesia de San Sebastián y en dicha parroquia constituyeron sus estatutos el año 1624.

Más tarde la hija de Catalina Flos, Bernarda Jiménez llegó a ser una de las mejores actrices de la época y se casó con el genial y “gracioso” Juan Rana.

Algunos años después tuvo la Virgen de la Novena su Capilla propia y cierta independencia de la Parroquia, con culto propio, uno de los más populares de la Corte.

La imagen, del siglo XVI, no muy feliz como obra pictórica, pasó al despacho de Juntas de la Cofradía, en el siglo XVII, y la sustituyó en el culto el cuadro actual, que parece ser obra de Bayeu el Mayor.

Durante más de treinta años, estuvo la Virgen de la Novena en la capilla de San Sebastián, recibiendo un culto brillante, fervoroso y popular de cómicos, Autores, familiares y pueblo. Pero, durante la Guerra de Liberación, la iglesia de San Sebastián fue destruida y de la Capilla de los cómicos sólo se salvaron las imágenes, algunos objetos sagrados y parte de su magnífico archivo.

Una de sus presidentas llevó todo lo salvado a su domicilio. Ante el clamor de muchos artistas que pedían volviera la imagen a su Iglesia, la llevó a la Parroquia de San José. A la muerte de dicha señora, el Párroco de San José obligó a la Congregación a sacar de aquel altar la imagen.

La Junta que ejercía durante aquel período acudió a S.I. el Sr. Patriarca de Madrid. Y éste, contando con la bondad del culto y bondadoso Sr. Párroco, volvió la imagen de Nuestra Señora de la Novena a su iglesia de San Sebastián, donde se veneró en un altar provisional, hasta que se pudo instalar ennunn sitio preferente, ya que la iglesia, en aquellos momentos, estaba en reconstrucción, y en la nueva remodelación del templo no habría capillas como las que tenía el destruido.

Los Actores y Congregantes vieron colmados sus anhelos gracias a la decidida voluntad de las Autoridades Eclesiásticas, la bondad del Sr. Párroco, amigo y protector, y al Revebrendísimo e Ilustrísimo Dr. Patriarca de Madrid, que con su celo pastoral tenía conmovidos los corazones de los Actores y Congregantes.