3 DE MARZO, 2010
252.- MENSAJE DADO POR NUIESTRA SEÑORA EN BORG IN NADUR
¡CONVIERTANSE ¡ ¡ NO DEJEN PASAR EL TIEMPO ¡

(La Señora lloró desde el principio del rosario hasta la tercera decena)

Mis queridos hijos, ¡los hijos de Mi corazón! Esto es para que el Padre Hayden y el Padre David se lo pasen a la gente.

Echen una mirada a sus manos. ¿Están sus manos en las mismas condiciones que hace tres años? Miren a su cara. ¿Está, aún, como estaba hace cuatro años? Y ¿su pelo?, ¿Está como hace cuatro años?

¿Es su fuerza la misma que hace cuatro años? Sí, quizás, aún no se han dado cuenta. Cojan un espejo y mírense en él. Echen una mirada a su cara, a sus manos y a su pelo. Vean la diferencia. Observen, y descubrirán que, ciertamente, su tiempo está pasando. Y el tiempo no espera por nadie. A veces ustedes se sorprenden cuando alguien les dice “¡Feliz Cumpleaños!’

Hijos míos, no dejen pasar el tiempo mientras se quedan sin moverse del lugar. No desperdicien más su tiempo. Cambien su vida, hijos míos. Ustedes y quienes están a su alrededor: ¡Conviértanse! Ciertamente, donde quiera que vaya pido por la conversión y por las personas sencillas.

Busquen la Eucaristía con frecuencia, ya que la necesitan diariamente, es su sustento durante la vida. Les da un rumbo. Y, también conviértanse, ¡Hijos míos! Y conviertan a todos aquellos que están a su alrededor, aquellos con los que se reúnen y a aquellos que encuentran en su vida diaria.

¡Hoy, también me quiero dirigir a ustedes, sacerdotes diocesanos, sacerdotes religiosos y religiosas! Sean un ejemplo para los demás. Sean ustedes los testigos de Mi Hijo Jesús.

Sentirán que son especiales. Así como son capaces de llevar a la gente al cielo, también pueden enviarles al infierno.

El precio que deben pagar es mayor. Tengan cuidado.
Ustedes no eligieron esta responsabilidad suya, sino que les fue otorgada desde el Cielo, porque el Cielo les ama. También estoy viniendo por ustedes, para convertirles. Ustedes, como la Iglesia, tienen necesidad de conversión,
Hijos míos. Por lo tanto, necesitan comenzar. No lo dejen para el final. Dejen de esperar, ya que el tiempo pasa y no espera por nadie.

Una vez que la tormenta estalla, golpea a todos. Les repito una vez más, hijos míos, hijos del corazón, sientan esta responsabilidad dentro de ustedes. ¡Siéntanla! Vivan su vocación. ¡Vívanla! Permitan que sea Él todo en sus vidas, no por sólo unas pocas horas. Les pregunto, o casi, les cargo con la grave responsabilidad, hijos míos, hijos de Mi corazón! Atraigan a la gente a Mi Hijo Jesús. ¡Tengan mucho cuidado de no provocar escándalos!
¡Los que tengan oídos, que oigan!

¡Gracias por haber atendido a mi llamada!

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