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Mar 1

MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EN BORG EN NADUR EL 24 DE FEBRERO DE 2010

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250.- MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EN BORG EN NADUR EL 24 DE FEBRERO DE 2010

ENTREN EN EL CAMINO DE LA CONVERSION

¡Mis queridos hijos, hijos míos del mi corazón!

Lo siguiente es para que el padre Hayden y el Padre David lo pasen a la gente.

En algunos meses, a partir de ahora, mucha gente, en todo el mundo estará viendo los acontecimientos deportivos. Y éste dirá… y el otro dirá…….. ¡qué bueno!, ¡ese equipo es muy bueno!. Pero, hijos míos, aunque lo digan, no son realmente conscientes de cuánto se entrenaron el jugador o el equipo y de cuántos sacrificios tuvieron que hacer, o de cuántas veces se cayeron y se volvieron a levantar; o de cuántas veces se equivocaron y volvieron a comenzar. Pero, por haber mantenido su voluntad -ambos, equipo y jugadores llegaron a lograr la posición que alcanzaron.

Lo mismo quiero de ustedes, hijos míos. No dejaré de decirles, así como se lo dije a sus compatriotas de Gozo, que quiero que entren en el camino de la conversión, hijos míos. No superficialmente, no sólo por cuarenta días, sino por el resto de sus vidas.

Ciertamente, los que están aquí, esta noche, escuchando, se darán cuenta de que lo que digo les concierne. Despierten y dejen ese pecado en el que están cayendo casi diariamente. No permitan que el diablo les diga: ¿Por qué estas yendo a confesarte? Por favor no complazcan al diablo. Tengan suficiente sabiduría para ir por delante de él.

Miren los muchos sacrificios que hacen los atletas y, también, los que practican deportes para alcanzar su objetivo. Y cómo comen moderadamente para mantenerse en forma. Hijos míos, sólo necesitan hacer un pequeño esfuerzo.

También, para los que están escuchando este mensaje, que no cierren sus oídos, sino que por el contrario les abran alzando la mirada.

¡Levántense! ¡Manténganse limpios!, y vuelvan a mi Hijo Jesús. Les aseguro que mi Hijo Jesús les dará la bienvenida, con sus brazos completamente abiertos, porque les ama.

Gracias por haber respondido a mi llamada.

P250) Message of 24th February, 2010, given at Borg in-Nadur

My dear children, and my children – the ones of my heart! The following is for Fr Hayden and Fr David to pass on to the people.

Some months from now, many people from around the world will be watching the sports events. And that one will say … and the other will say …: ‘that one is very good!; ‘that team is very good!’. But, my children, although they do this, they are not aware of how much training that player or team put in, and how much sacrifice he would have done, or how many times he slipped and rose up again, or how many times he made mistakes and tried again. But, having had the will – both team and player attained the position they reached.

I want the same from you, my children. I will not refrain from telling you, just as I told your brethren the Gozitans, that I want you to enter on the way of conversion, my children. Not flippantly. Not only for forty days, but for the rest of your life.

Indeed, you who are here tonight and listening, will realize that what I say concerns you. Awake and rise up from that sin that you are committing almost daily. Do not allow the devil to tell you: ‘Why are you going to confession?’ Do not please the devil. Do not please him. Be wise enough to make headway. Look at the athletes and the amount of sacrifices they make, as also those who do sports, so as to reach their goal. And how moderately they eat so as to remain active. My children, you only need to make a little effort.

You also, who are listening to this message, do not block your ears, but rather open them and rise up from the mire in which you now are. Arise! Get clean and brush yourself and return to my Son Jesus. I assure you that my Son Jesus will welcome you into his embrace with arms wide open for you, because he loves you.

I want you to fast and to make penance and sacrifices.

Thank you for having listened to my call.

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Oct 13

Historia de una conversión

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Ernst Jünger, uno de los grandes escritores en lengua alemana del siglo XX, siempre fue un árbol sacudido por el viento; la incomodidad de sus permanentes cuestionamientos vitales le condujeron, al final de sus días, a la Iglesia católica. En su adolescencia, quedó marcado por las lecturas de Darwin, en las que descubrió que el hombre no es más que un pez gordo, evolucionado, eso sí, caprichoso y grandullón, pero solitario, sin un cielo ni una relación sobrenatural contra la que apoyarse. Llamó a su posición nihilismo heroico. Después de la Segunda Guerra Mundial, se dedicó a devorar ávidamente la Biblia, sin rigor pero con apasionamiento; en sus diarios relata la salida de aquel abismo negro en el que se había sumido: «Mi interés teológico pasa por el conocimiento. Debo probar la existencia de Dios para poder creer en Él.

Para volver a Él, he de recorrer vuelta atrás el mismo camino por el que lo perdí». En 1999, un año después de su muerte, dos periodistas alemanes escribieron un artículo en el periódico Welt amm Sonntag, en el que desvelaban el misterio del cambio en Jünger, su itinerario interior: «Mostró siempre respeto por lo religioso, aunque guardaba distancias con las Iglesias. Sin embargo, según muestran sus diarios, en los últimos años de su vida buscó una puerta de entrada en la catedral del catolicismo. La lectura de las obras del escritor católico Léon Bloy (1846-1917), vista con los ojos del presente, fue seguramente una preparación para el acto final de la conversión. A Jünger le fascinaban sobremanera sus cruzadas contra la tibieza religiosa y su deseo total de salvación».

Y, no podía ser de otra manera, hubo un sacerdote al final de sus días con el que mantenía asiduas conversaciones. Ambos conectaron en seguida, entre ellos fluía la complicidad espiritual que el escritor siempre había deseado. La existencia de un Dios personal ocupaba el lugar central de las conversaciones. En su libro de memorias ya habla de la necesidad de un auténtico mediador en la vida. Asu abuelo dedica la novela Venganza tardía, un homenaje al maestro vocacional, desestimando esa pedagogía negra de los profesores sin pasión por la búsqueda de la verdad. El primer mediador fue un profesor enamorado de las plantas que llevó a los alumnos al patio de la escuela: «Nos enseñó las flores que allí crecían: el llantén, el diente de león, la ortiga amarilla, la eufrasia. Era un mediador. Hace mucho tiempo que he olvidado su nombre, el de las flores no».

El padre Kubovec, que así se llamaba el sacerdote de la penúltima hora en la vida de Jünger, estudiaba la historia del Camino de Santiago y le regaló una bendición papal con motivo de su 95 cumpleaños. Según el sacerdote, «cantar una vez es mejor que rezar tres», cosa que gustó mucho a Jünger, ya que desde su niñez siempre había conservado en su memoria el recuerdo del canto litúrgico como símbolo confiado del trato personal con Dios. Por eso, en una de sus mejores novelas, Sobre los acantilados de mármol, recurre al canto litúrgico como signo de la esperanza en una nueva Humanidad. La novela es una alegoría contra el nazismo; propone que sólo la fe religiosa puede deshacer el nudo de perpetuidades de las tiranías. El protagonista es un monje cristiano que porta un anillo con una inscripción: Mi paciencia tiene una causa. En aquella novela, publicada en 1939, ya se perciben los brotes de su conversión: «Nos vamos acercando al misterio escondido en el polvo. Cualquiera que sea el lugar donde nos encontremos, allí está el anillo puro que nos desposa con la Eternidad ». El párroco de Wilflingen, Roland Niebel, el último mediador en el largo camino hacia la conversión de Jünger, escribió que el escritor llevó a cabo su conversión «de una manera totalmente consciente, por convencimiento e iniciativa propia». El acto de la conversión tuvo lugar, según el párroco, en la Misa de mediodía en el último banco del coro de la Iglesia de Sankt Nepomuk. «Allí pronunció el Credo católico».

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Sep 21

Eduardo Verástegui

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Su conversión.

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