Ayer viví en la catedral de La Almudena la ordenación de los mismos y fue realmente bellísima. Me lleva a amar cada día más a los sacerdotes pues veo su entrega, preparación y larguísima espera que de repente , al ver que llega el día, comprendes por qué tanto tiempo Dios les quiere formándose..es que consagrarLe, entregarLe, bendecirLe..es tal privilegio que me lleva a compartiros esta reflexión para que no dejemos de rezar por ellos y por su santidad pues es muy fuerte que un cardenal te imponga sus manos, te sujete las manos y te diga..
“Dios que comenzó en ti la obra buena, él mismo la lleve a término ”

Y después te abrace y te de la paz..al verlo por la pantalla, muy pegada a la misma para no perderme detalle, sentía que Dios Padre mismo era quien les hacía dichos gestos.
Unidos todos en profunda oración por los diáconos del mundo y por los nuevos consagrados , para que este último tiempo de preparación sea en profundo amor, humildad, pureza, respeto, fidelidad y devoción +

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