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Abr 12

Reunión en el cole

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Para prepararnos a los padres para el sacramento de la Confirmación q va a recibir mi hija el día 5 de Mayo. Ya os lo participaré.
Empezó el Padre a hablar diciendo q la Palabra de Dios debería presidir nuestras vidas..qué razón tiene..
Nos hicieron partícipes del crecimiento en la fe de nuestros hijos. Colegios como estos son un oasis; aún así, la fuente principal de donde debe brotar la experiencia religiosa es de la familia. La fe se escribe con f.

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Jul 6

Soledad Myriam

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TESTIMONIO DE DANIELLE BOUJOUIS FUNDADORA DE SOLEDAD MYRIAM

VAN A RECIBIR UNA FUERZA
Yo soy canadiense, de Québec, y pienso que lo van a descubrir al escuchar mi acento extranjero…
Pero eso no importa… igual pasa el mensaje.
Quiero también presentarles a mi compañero, Mauricio Chartrán. En el testimonio que le voy a dar a continuación, ustedes entenderán cual es la relación que hay entre los dos , y el por que de nuestra presencia aquí.
Antes de proseguir, quiero proclamar la Palabra de Dios, sacada de los Hechos de los Apóstoles en el capito 1 versículo 7:

“Ustedes van a recibir una fuerza, la del Espíritu Santo, el cual vendrá a ustedes.
Entonces, serán mis testigos, en Jerusalén, en toda Judea, Samaria y hasta los confines del mundo”.

Tal como lo decíamos anoche, nosotros también hemos dado la espalda al Señor, durantes varios años… Cuando uno se aparta de Dios, Dios se aparta de nosotros y nos deja seguir nuestras codicias, nuestros deseos. El respeta nuestra libertad, espera con paciencia, y el día en que nos decidimos a dar un paso hacia Él, entonces, nos encontramos con el Padre, que corre hacia nosotros a echarse a nuestro cuello, y ¡ y nos acoge en su casa con tanta ternura!
En realidad, es también nuestra historia.
Los apóstoles habían visto a Jesús resucitado y fueron por el mundo entero a proclamar la Buena Nueva. Fueron a decirles a todos: “¡Resucitó…! Lo hemos visto somos testigos.”

OBRAS MAESTRAS DE MISERICORDIA
Mauricio y yo, podemos decir con toda verdad, que hemos palpado la Misericordia de Dios de una manera increíble. El Señor hizo con nosotros pequeñas obras maestras de su Misericordia, y nos modeló día a día con su ternura, su misericordia y luego , nos mandó por el mundo, por que está contento de su obra, y recibe gloria de ella, tal como el artista, que hace retratos maravillosos y después los expone para que todos los vean.
Pues bien, nuestro Padre del Cielo se alegra haciendo pequeñas maravillas, después las expone a la vista de tos, diciendo: ¡Vean ustedes, como Yo soy bueno!
Ustedes al escucharnos, piensan que somos buenas personas… pero en realidad no es mérito nuestro… es sólo El, el infinitamente bueno, y quiere manifestárselo a sus hijos, a sus hijos, para que tengan las esperanza.
Fíjense bien, el Señor hizo de mí una fundadora…
La palabra “Fundador”, suena grande; pienso, que todos los fundadores como yo se dan cuenta que de hecho no fundaron nada… y que es Dios el verdadero Fundador.
El Señor me llamó para fundar una obra que se llama “Soledad-Myriam”, la que tiene como misión ayudar a las personas separadas o divorciadas. En este campo de acción ¡hay bastante que hacer…!

SEPARACIÓN
Les vamos a contar como actuó el Señor para fundar esta obra.
Me casé cuando tenía 18 años. A los 24 años, ya estaba divorciada.
Para ser más breve, voy a omitir algunos detalles, ya que no es muy importante contarles todo lo que no andaba bien con mi marido. Desde el comienzo de nuestro matrimonio, tuvimos grandes dificultades.
Cuando tuvimos un hijo, traté de salvar a toda costa mi hogar, por que amaba a este hombre; el también me amaba… a su manera. Pero había entre nosotros grandes incompatibilidades.
Para salir de esta dificultad busqué consejo por todas partes, por que amaba a mi hogar y quería un verdadero hogar… Más no recibí el apoyo que necesitaba, o tal vez no lo comprendí en aquel entonces.
Algunos años más tardes, me fui con mi hijo, que tenía apenas 18 meses. Estando sola en la vida, a los 24 años, conocí la inseguridad, el miedo del mañana, experimenté el temor de no tener lo suficiente para educar a mi hijo. Experimenté la soledad… Tenía miedo a la vida. Además estaba desilusionada, por que yo me decía: no me casé para encontrarme otra vez sola… Fue entonces cuando encontré a Mauricio, que era soltero.

AMISTAD QUE TEMINA EN AMOR…
Desde el principio, hubo entre nosotros una amistad, una complicidad de ternura… la cual terminó en amor.
Yo no me podía conformar con el puro matrimonio civil con Mauricio, porque consideraba que el matrimonio era un Sacramento, algo sagrado.
El matrimonio civil era solamente una ley humana y yo quería vivir con Mauricio una relación a través de la Iglesia y de la Fe cristiana.
Entonces fui al obispado, para ver si no había manera de comprobar que mi matrimonio anterior era inválido. En realidad, yo sabía que era válido, pero de todos modos lo quería intentar. Después de algunas investigaciones la Iglesia reconoció que mi matrimonio era bien válido.

¿QUE PUEDE ENTENDER LA IGLESIA DE ESO?
Entonces, reaccione como muchas personas que están en esta misma situación. Me revelé… Y decía: “¿Qué puede entender la Iglesia de eso? ¿Qué pueden entender los sacerdotes de nuestras vidas de parejas? ¡No entienden nada!” y me puse en contra de la Iglesia, que no comprendía…
Estas reacciones son cosas que ocurren…
Felizmente ahora comprendo que la Iglesia es mucho más sabia que nosotros. Es mucho mas seria que nosotros. Además, es nuestra Madre, y buena Madre, que no nos deja caminar según nuestro capricho, sino que nos quiere santos, por que somos creados a imagen de nuestro Padre… y nuestro Padre es Santo y es Puro. Y la Iglesia ahí está, no para impedirnos ser felices, sino para ayudarnos a encontrar una felicidad verdadera, una felicidad total.
Pasaron varios años antes que lo entendiera. Pero hoy puedo decir que para mi, la Iglesia es mi Madre, y es Ella que me guía. Respeto lo que la Iglesia me pide, por que entendí que la Iglesia es mensajera de Dios, pues Dios nos habla por su Iglesia, y hay que tenerle confianza, por que es el Espíritu quien la conduce.
Pero en ese entonces… no comprendía… y lloraba… lloraba…

LA IGLESIA O MAURICIO…
Por lo tanto, estaba frente a una opción. La Iglesia o Mauricio… y escogí a Mauricio y dejé a la Iglesia, por que Mauricio y la Iglesia no podían andar juntos.
Tenía que haber ido hacia la Iglesia, por que ella es refugio de los pecadores; que si fuera solo para los santos, tendría poca gente. Pero me encontré indigna y la abandoné.
Tuve un hijo con Mauricio.
El tiempo pasó… humanamente hablando éramos felices… yo encontraba en Mauricio lo que me hubiera gustado encontrar en mi marido: amaba a los niños, teníamos los mismos gustos, los mismos ideales, los mismos deseos. Todo andaba bien. Claro que a veces peleábamos, por que evidentemente éramos como todo el mundo, pero podemos decir que humanamente, éramos felices. Sin embargo, debes en cuando escuchaba en mi una vocecita interior que me decía: “Este hombre… no es tu marido”.
Por que yo hacía como si fuera mi marido. Además, me llamaba a mi misma: Señora de Chartran…
Yo decía que era la esposa de Mauricio; el me consideraba como su esposa y vivíamos… como si así fuera. Y toda la gente nos ayudaba a desculpabilizarnos y nos decían: “está bien… tienen una vida feliz… y total, no hacen daño a nadie… Ustedes son una buena familia; educan bien a sus hijos… ayudan a los vecinos…ustedes son correctos… no tiene por que hacerse problema… etc.…”. Y nosotros al escuchar todo esto nos tranquilizábamos. Y pensábamos: ¡Caramba! No vamos tan mal… hay gente que está en perores situaciones… y eso más aun nos tranquilizaba. Pero la vocecita seguía hablando desde el fondo de mi corazón, y me decía de ves en cuando: “¡no es tu marido… tu vives en la mentira!”

LA MUERTE LLAMO A MI PUERTA
El tiempo pasaba…Estaba en aquel entonces embarazada de mi tercer hijo, y tuve un aborto no provocado. Tenía una abundante hemorragia, cuando Mauricio me llevó al hospital; allí hubo un error de medicamento que provocó el efecto contrario; en vez de parar la hemorragia, se hizo más abundante aún, y los médicos no la podían controlar. Perdía mi sangre, y luchaba… luchaba… para no morir.
En un momento dado, cuando vi que la muerte estaba en mi puerta, me di vuelta en mi cama, y vi, colgado de la pared un gran Cristo de yeso blanco. Lo miré, y dije: “Jesús… yo soy como Tú… estoy pálida como Tú, y ya no tengo sangre en mis venas… Pero Señor, Tú no puedes todavía venir a buscarme… es imposible… ¡Por amor a mis hijos. Señor, te pido dame 5 años de vida…5 años…!”
Tenía 30 años, imagínense… Mi madre me dijo: ” ¡Como se te ocurrió pedir solo 5 años…! ¿No hubieras podido pedir 20 años… 30 años…?”
A veces uno hace cosas sin reflexionar mucho…
Luego, pasando el tiempo, uno se da cuenta de que había sido una inspiración del Espíritu.

PALABRA DE HONOR, SEÑOR…
Lo que pedía era una locura…Pero era sincera, i dije al Señor: “Señor, te doy mi palabra, si me das 5 años de vida, mis hijos habrán crecido, y te seguiré sin hacer un esfuerzo tan grande, como lo estoy haciendo para no morir. Palabra de Honor, Señor, que no me resistiré, y te agradeceré por los 5 años que me darás y que me van a ayudar a preparar el porvenir de mis hijos.
En este mismo momento, sentí verdaderamente una gran paz; era algo que no se puede expresar, hay que vivirlo, hay que experimentarlo, era una paz increíble.
La hemorragia cesó y sentí que la vida volvía en mí. De la misma manera que sentía la vida que se escapaba, a pesar de mis luchas para tratar de retenerla la sentía volver en mí, sin hacer ningún esfuerzo. Mis piernas se relajaron, las pude extender, y el médico pudo atenderme y hacerme el raspaje.
Cuando terminó, me dijo:”Sabes, Daniela, diste una vuelta donde San Pedro… y volviste…”
“Si, Doctor”, le conteste, pero no le dije lo de mi secreto… ¡No me atrevía!

PORVENIR PARA MIS HIJOS
Salí del hospital, con una sola idea en la cabeza: Tengo 5 años de vida delante de mi, y debo preparar el porvenir de mis hijos. No pensé en ningún momento en poner en orden mi vida espiritual… ¡No!…
Cuando vuelvo a pensar en eso… me pregunto: “¿Cómo uno puede a veces ser tan ingrato…?” Ni siquiera pensé en agradecer al Señor por el don de la vida que me daba… ¡Es increíble! Sí, hice una pequeña oración… y luego lo he olvidado todo.
Tenía una sola obsesión: tengo cinco años para preparar el porvenir de mis hijos… Y para mí, su porvenir era protegerlos materialmente. ¡Eso era el porvenir…!
Entonces me encontré un empleo, y trabajaba mucho, muchas horas. Mauricio también tenía un muy alto sueldo. Y llevamos una vida placentera con toda clase de caprichos que no les contaré, pues no son gloriosos.
Llegué a ser un mujer de la alta sociedad muy admirada. Al disponer así de tanto dinero, caí en el materialismo, me puse muy orgullosa… Tenía joyas, diamantes, abrigos de pieles, viajaba… Mi pequeña persona tenía mucha importancia…
Realicé un buen negocio, me compré dos casas, poniéndolas en seguro hipotecario. Así, al terminar el contrato, las casas no tenían ninguna deuda, y con eso, el porvenir de mis hijos estaba asegurado.

LOS CINCO AÑOS YA HABIAN PASADO.
Todo se realizó en 5 años…
Al finalizar los 5 años, una noche, estaba yo en mi cama, cuando de repente, yo no sé como, vino a mi espíritu o a mi corazón, una luz… una iluminación: El plazo está cumplido…
De repente tomaba conciencia de que los 5 años pasaron volando… Entonces me asombré diciendo: “No puede ser…Calculé el tiempo… ¡Pues bien, eran exactamente 5 años! El señor venís a cumplir con su palabra y venís a llamarme… Pero, no como lo pensaba yo, pues creía que me iba a morir…
Un Padre no quiere matar a sus hijos… ¡Quería resucitarme! Entonces comprendí perfectamente, que yo estaba muerta. Yo vivía sin Dios, eso es la muerte. Pero el quería darme la Resurrección.
Entonces, estando acostada, mi vida pasó ante mí como una película… y mientras pensaba ante mis ojos, me decía: “¡Pero no he hecho nada más…! ¡Nada bueno he hecho! ¡No he hecho nada por el…!

BRUTAL DESPERTAR
De repente comprendí que Dios nos había creado por un corto tiempo, para volver al Él por la eternidad… y que la tierra es un lugar de paso donde se aprende a conocer a Dios… a descubrirlo en todas sus dimensiones de Padre; un lugar donde se aprende a amarlo, a experimentar su amor y a dejarse guiar por El… A amarlo bastante, para ir a vivir un día con el Él, y a verlo cara a cara, y por toda la eternidad…
Y me repetía: encontrarte… menos conocerte…menos amarte… Y me puse a llorar… a llorar mucho por la futilidad de mi vida…
Tenía abrigos, diamantes, tenía casa, tenía piscina, pero me decía: ¡No tienes nada…! ¡Nada…! Me presento ahora ante Ti, dejo todo eso, ¿y que he ganado con trabajar tanto para acumular cosas que voy a dejar aquí abajo…? Y la sola cosa que llevo conmigo, es mi alma… y no es muy bonita…
Lloré mucho por la nada de mi vida… Como que el Señor me decía: “Claro… tú dejas asegurados a tus hijos en cuanto bienes materiales… es cierto… pero la herencia… la única herencia verdadera que importa… ¡Soy yo!… Y tú no les hablaste nunca de Mi…!
¡Claro… eso era mi mayor pecado…! No he hablado casi nada de Jesús a mis hijos, salvo cuando eran muy pequeños. En realidad crié a mis hijos dándoles todo lo poseía, todo lo que podía darles, menos la Fe. ¡Como es posible! Es la cosa que aún tengo dificultad de perdonarme. Pero felizmente existe la Misericordia de Dios. Por suerte Dios nuestro Padre, es Todopoderoso y los ama más que yo. Entonces se las va a arreglar para llegar a mis hijos y ellos con la ayuda de Dios podrán reparar mis errores.
Frente a esta iluminación, estaba un poco desesperada, y me decía: “Pedí 5 años de vida, y te ha dado mi palabra de que no me resistiría… Ahora, seguramente voy a morir… y… no sé lo que va a ocurrir después…” y estaba triste.

¿CARISMATICOS…?
Un día, estaba trabajando como directora de ventas en una tienda de regalos, cuando entró un hombre de almacén. Era carismático, y frecuentaba los grupos de oración . El quería a toda costa llevar a mi patrón a estos grupos, pero éste se resistía diciendo:
“Veamos…..¿ Carismáticos …..? ¿Carismáticos….? yo no necesito de eso . Soy un buen cristiano, he practicado siempre mi religión….¡ no! No necesito de eso….
Pero ella…Ella es divorciada, vive con un hombre que no es su marido, y a causa de eso tiene su conciencia perturbada. Siempre le estoy repitiendo que hoy en día la Iglesia se preocupa más de estos casos que se van multiplicando, pero…con ella, no hay caso.”
A veces discutía con el patrón y hasta peleábamos, porque yo le decía: según usted la Iglesia comprende todo eso… lo entiende… No creo que la Iglesia haya cambiado las leyes de Dios… Ella no puede cambiar las leyes de Dios…Puede cambiar las leyes transitorias de la Iglesia, pero no las de Dios. Y discutíamos mucho de todo eso.
Los dos se pusieron de acuerdo para llevarme a la Renovación Carismática, para convencerme de que la Iglesia me podía orientar.
Para tener paz… les dije que iría una vez, y pensaba en mi interior: así me dejarán tranquila.
Yo fui, por lo tanto a esa asamblea carismática, y los encontré tan ridículos, con las manos elevadas, el canto en lenguas, diciendo profecías que no entendía nada… y al observar todo eso, yo pensaba: “¡pero es una Iglesia alborotada…! ¡No! Esta cosa no me convence… encuentro a Dios mejor en mi pieza…” Y salí de ahí con mi hermana riéndome, pues estas personas nos parecían un poco raras…
Se me había dicho en esta reunión que al día siguiente, era el bautismo en el Espíritu Santo.
Ese día, me desperté muy temprano , y pensé: “¡Bueno , voy a ver lo que representa su famoso bautismo en el Espíritu…!”
Llegué sola, y me puse en la última banca. Estaba bien pintada, encaramada en mis tacos altos… Y empecé a mirarlos a todos, a escucharlos, y yo pensaba: “Parecen todos locos… pero se los ve felices… Y yo, que no parezco loca, soy tan desgraciada…” Y empecé a estar mas abierta, más receptiva.
Delante de mí, había una persona que caminaba con muletas; estaba paralizada desde varios años, según decían. En un momento, se levantó y subió por el pasillo central hasta el altar: Jesús la había sanado e iba a entregar sus muletas al sacerdote; se echó a su cuello, y lloraba… su marido lloraba… y la asamblea también lloraba…
En este instante, tuve la impresión de que el cielo del edificio se me venía encima.
No cesaba de repetir una sola palabra: “¡La sanaste Jesús…! ¡Estas vivo..! ¡No estas muerto…! ¡Estas vivo…! ¡Estas vivo…!
Estaba descubriendo a un Dios que vivía, que se movía en su pueblo.
En realidad… yo creía que Jesús había venido a la tierra, que nos había dejado sus enseñanzas, que hacho su trabajo, y que había subido al cielo donde su Padre, estaba sentado a su derecha, y nos preparaba un lugar… pero de allá arriba pocos e movía hacia nosotros.
Ahora solamente, estaba descubriendo a un Jesús que hablaba por las profecías, el canto en lenguas, los carismas. Y sentía muy bien que El me decía: “¿ a qué se debe tanta sorpresa? ¡Si estoy vivo! ¡Si he resucitado! por lo tanto, tengo que moverme…
En realidad un viviente que no se mueve, que no habla, que no hace nada, hay muchas probabilidades ¡que este muerto! ¿Por qué te asombras? ¡Yo vivo… y soy Todopoderoso!”.
Para mí, ¡eso fue el gran descubrimiento!
Se encuentra, a veces, a personas que tienen miedo de la Renovación Carismática, y que dicen: “¡Caramba! Son exageradamente entusiastas.” Yo pienso que en realidad, hay materia para ser así en un principio… porque yo creía que Jesús había muerto hacía años… y ahora descubría que estaba vivo. En un principio, esta exaltación se puede justificar, es algo bueno. Después de estas manifestaciones exuberantes, uno vuelve a la tierra… todo se purifica… y el Señor se preocupa después para que caminemos un poco más en la fe.

ERA UNA MUJER ADULTERA…
Este descubrimiento de Jesús, este encuentro con Jesús era tan fuerte para mí, que al descubrirlo a El, me descubría también a mí misma.
Es Teresa de Ávila, creo, que habla del sol, cuando entra en una pieza; se ve todo el polvo que baila, que baila en el aire. Es lo que ocurrió en mi vida. Encontré a Jesús, y al entrar Jesús en mi vida, me hizo descubrir todo el polvo…y ¡créanme había harto! Y no solo pelusitas… ¡sino que pedazos grandes!
Yo me descubría a mi misma en todos mis pecados, en todos mis errores, en todas mis debilidades… ¡era yo una mujer adúltera…! No hay que tenerle miedo a las palabras…, y eso desde hacía 17 años… Y lo que más me conmovía y me hacía llorar, era que a pesar de todos mis pecados, sentía que Jesús me amaba. Y yo pensaba ¿Por qué lloraba tanto María Magdalena a los pies de Jesús? Era por lo mismo: cuando encontraba a Jesús, lo veía tan puro… tan puro… tan santo… tan hermoso… que hubiera querido no haber pecado nunca. Le hubiera gustado tener esta hermosura interior… ofrecerle su pureza… Pero solo tenía sus pecados, sus prostituciones que ofrecer a Jesús. Y lo que más conmovía a María Magdalena, era que si los hombres la juzgaban y la rechazaban, Jesús, al contrario, la amaba, y decía a Simón: “Simón, cuando entré en tu casa, tú no me diste un beso, no derramaste perfume en los pies, ella lo hizo. Por eso sus numerosos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho.”
Era algo así lo que me ocurría, yo sentía que Jesús me amaba, y pensaba que cunado María Magdalena cayó a los pies de Jesús, era la prostituta, es cierto, pero cuando se levantó, ya no era la prostituta, se había convertido en santa.
Es ella que ha ido hasta la cruz; es ella que ha sido escogida, a quien Jesús se le apareció primero, y a quien dijo: “Ve a decir a tus hermanos que resucité.”
Ella que había sido la prostituta… para demostrar que Jesús no rechaza a nadie, pero que nos llama siempre para que nos levantemos. Yo pienso que hay que saber caer a los pies de Jesús y llorar nuestros pecados, para ser capaces de levantarnos e ir hasta su corazón.

EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA
La mayor gracia que podemos tener en nuestra vida, es la de reconocernos pecadores. Saben, mi testimonio es difícil de exponer. A veces se me dice: cuidado, no hay que asustar a los jóvenes, es preciso no culpabilizarlos. Entonces me quedo pensando: el reconocer su culpa es el principio de la sabiduría. Si no nos reconocemos pecadores, no necesitamos de la Misericordia. En cambio si nos reconocemos pecadores, entonces clamamos hacía Jesús. Es justamente cuando Jesús viene hacia nosotros, pues a El, poco le importan nuestros pecados. Jesús nos dice:
“Tus pecados… no son obstáculo para Mí. Lo que me duele, es que ahora que me has encontrado, tú no sales de tus pecados… tú no te levantas. Yo te doy todo lo que necesitas para eso… Ahora, pues, ¡levántate, toma tu camilla y camina! Ahora, anda… y no peques más, ¡ya que me has encontrado! Y tú vas a ser capaz, porque Yo soy la fuerza de tu vida…”
Eso es lo que Jesús hace en nuestras vidas… Es lo que Jesús hizo en mi vida.
Cunado entré en esa reunión, era una mujer adúltera desde tantos años… y no solo adúltera, ¡tenía tantos otros pecados!… al salir de ahí, ya no era la misma, porque había encontrado a Jesús, y El, había cambiado mi corazón.
El encuentro con Jesús… ¡cambia una vida! ¡Sí, cambia de verdad una vida!
Y he llorado tanto… porque yo le decía:
-“Te he encontrado, Señor, y yo sé muy bien que ahora no podría vivir en el pecado… ¡Ya no soy capaz! Pero, ¿como voy a salir de todo eso?… Tengo un hogar formado con Mauricio. ¡Claro que esta familia ha sido constituida en la curva del camino… pero igual es familia! ¿Y los niños?… son nuestros hijos… ¿Qué voy a hacer para seguirte?”.
No sé si se darán cuenta… pero estaba desesperada, porque no veía ninguna solución. Yo pensaba: estoy casi condenada a seguir esta vida, siempre… ¿Cómo voy a salir de esto yo…? Veía que había drogadictos que salían de la droga… parejas que se reconciliaban… pero yo tenía un hogar… y no quería destrozarlo.
He buscado… buscado… estaba desesperada.
La primera vez que abrí la Biblia, caí sobre mi nombre: Daniel (el profeta)… estaba escrito con grandes caracteres, pues era una Biblia de gran tamaño; eso me llamó la atención.
La segunda vez, era el pasaje siguiente: En que Jesús dice a Pedro: “Te haré pescador de hombres”; y después de haber llevado la barca a la orilla, Pedro lo dejó todo y siguió a Jesús. Y al leer este pasaje, yo sentía muy bien que Jesús me decía: “Empieza por acercar tu barca a la orilla…” y ¡después me seguirás! No se trata de seguirme de inmediato en medio del lago… pues todos se van a hogar. Acerca primero tu barca hacia la orilla… Pero ¿Cómo se hará eso?

SACERDOTE MODERNO
Un día, el señor me puso en mi camino a un sacerdote.
En una de esas reuniones de oración, me habían impuesto las manos, y una carismática me preguntó: “¿Qué es lo que quieres pedir a Jesús?
-“Hermana, yo soy una mujer casada, divorciada y vivo desde hace 17 años con un hombre que no es mi marido. Tengo un hogar, fundé una familia… y ahora he encontrado a Jesús… yo sé muy bien que tengo que cambiar de vida, pero ¿Cómo?… ¿Qué es lo que Jesús espera de mí en esta vida?… ¿Cómo puedo seguirlo yo ahora, en la pureza… sin quebrantar ni a Mauricio, ni a los niños? ¡No hay esperanzas para mí!”
Entonces ella dijo: “Vamos a rezar”. Luego hizo una oración que decía: “Señor, pon a un sacerdote en el camino de Daniela, para que la guíe”.
Salí de ahí, y pensé: “Con esto… no avancé en nada… y ¡no tengo ninguna respuesta!”
Dos meses más tarde, en una conversación Mauricio me ofendió. Son cosas que ocurren… Y salí de la casa dando un portazo… ¡porque tenía mal genio!… entre paréntesis ¡se esta mejorando un poco!… Di un portazo, e hice mi pequeña escena de rabia… Y estando en el umbral de la puerta, dije de repente a Jesús: “Pero Jesús, tú no me puedes amar… ¡mira el mal genio que tengo! Mauricio tiene razón de pelear conmigo… Y además, soy una mujer adúltera… soy una pecadora… ¡No es verdad que me amas! No es posible, ¡tú no me puedes amar! ¡Todo es mentira!
Me fui a buscar un libro a la biblioteca, porque me iba algunos días a un hotel, para descansar. En la biblioteca, tomé el libro de Francisco de Asís. Al lado de la biblioteca, había una pequeña tienda donde compre un forro para esconder la tapa del libro, porque tenía vergüenza de leerlo en un hotel… un libro policial no me hubiera dado vergüenza, pero sí Francisco de Asís…
La vendedora, que no me conocía, abrió el libro, y me dijo en el mismo almacén: “¡Oh… usted lee cosas serias!… al escuchar eso, me puse colorada, y le dije: “Bueno a mí me aporta la paz… y ¡tomo los medios para tener paz!”
Me miró de frente, y me dijo muy seriamente: “¡Claro… porque a ti, te ama mucho Jesús!… Yo acababa de decirle, en el umbral de la puerta que no me amaba…
Admirada, le dije: “¡No sabe lo que dice, usted!”
Pero ella insistió: “¡Es cierto, Jesús te ama mucho!”
Entonces, estallé en llanto, y lloré… lloré… Cuando me vio en este estado, me dijo: “¿quiere ver a un sacerdote?… “Es increíble… pero me dijo esto en la misma tienda.
En seguida, comprendí que era la respuesta a la oración de la hermana carismática. Le dije que sí. Ella llamó por teléfono y fijó la hora con el sacerdote para mí.
Pensé: Señor,… lo arreglaste todo para poner en mi camino a este sacerdote… seguro que me va a comprender. ¡Será un joven sacerdote… moderno… y me va a comprender…!
Llegué entonces a su oficina… la puerta se abrió, y veo a un sacerdote de 84 años…flaquito… pálido… vestido de negro, con cuello romano…
¡Me quedé sin palabra! Y pensé: debe haber un error… ¡Nunca me va a comprender!
Pues bien, era el sacerdote que el Señor había escogido para mí… ¡era un santo sacerdote!
Este anciano sacerdote, después de haberme escuchado… ¡imagínense!, hacía cerca de veinte años que no me confesaba… murió dos meses después, y Mauricio dice que fue a causa de mi confesión general.
Este buen sacerdote… era verdaderamente Jesús quien me acogía, ¡ sí, era verdaderamente Jesús!
¡Era tan bueno…! Me dijo:
-“Sabes, Daniela… has encontrado a Jesús. Es verdad que eres una mujer adúltera, y el Señor quiere darte mucho más de lo que puedes imaginar… No quiere quitarte una felicidad, sino que te la quiere dar mayor. ¡Ten confianza! Tú lo comprenderás más adelante.
Vuelve a tu casa, y propón a Mauricio que vivan como hermanos. Es eso lo que la Iglesia les pide… Ustedes tienen un hogar, tienen una familia… sus hijos necesitan del papá y de la mamá… propón eso a Mauricio, recen juntos y vean lo que el Espíritu Santo quiere hacer en todo eso.
No era fácil proponer eso a Mauricio, después de 17 años de vida común… porque él todavía no había encontrado a Jesús.
Llegué a mi casa, y conté a Mauricio lo que este sacerdote me había dicho… y la gran felicidad que nos esperaba juntos…
Supongo que a ustedes les interesa la opinión de Mauricio referente a eso.
Le doy la palabra…

MAURICIO EN LA CUERDA FLOJA
Es cierto que cuando Daniela llegó a casa, con su programa de vida como hermanos, ustedes comprenderán que me sorprendió mucho… yo no había encontrado todavía al Señor, y eso no me interesaba mucho. Y tenía varias razones… Decía a Daniela: ¡Es cierto que el Señor es Misericordioso… y comprende nuestra situación! Hemos tenido hijos, tenemos una familia juntos, el Señor no nos puede pedir eso… Tenía como les dije buenas razones… pero en el fondo, era Daniela quien tenía razón.
En aquel entonces, era yo camionero, y trabajaba de noche; Daniela iba a los grupos de oración, pero yo no podía ir por mi trabajo.
Antes, cuando ella volvía a casa, llegaba de mal genio, como ella misma se los dijo. Pero ahora, me daba cuenta que cambiaba, que su genio mejoraba. Yo veía que ella tenía la razón, pero siendo hombre, humanamente no estaba listo para vivir esto, y no lo quería tampoco…
Como ustedes lo podrán suponer, en la casa había peleas…era como el agua y el fuego que se encontraban… ¡Y no era fácil…era cada día peor! Es cierto que yo encontraba hermoso el recorrido espiritual de Daniela, pero para mí, era una etapa difícil que sortear… Y decía a Daniela: “Si tú quieres vivir eso, yo no te puedo seguir… Por lo tanto, yo voy a rehacer mi vida, a lo que Daniela me decía: tú puedes tratar de rehacer tu vida con tus hijos… ¡yo no te lo puedo impedir!
Entonces, traté de rehacer mi vida… buscando la felicidad en otra mujer… Todo el vacío que tenía en mí, quería colmarlo con otra mujer… pero pienso que no era eso, lo que yo necesitaba, y el Señor ya había puesto su mano en mí, y no me iba a soltar. Pero en aquel entonces, no comprendía lo que el Señor me pedía… En el fondo, lo que yo buscaba en otra mujer, no era lo que el Señor quería para mí.
Volví a casa, y le dije a Daniela: “Quiero vivir lo que estas viviendo, pero no me siento capaz. Vamos a pedirle al Señor que me conceda la gracia de ser vivir lo mismo que tú.
Hemos rezado juntos… y pienso que el Señor escuchó mi oración, porque hacía mucho tiempo que El lo esperaba, y me dio la gracia de ser capaz de vivir lo mismo que Daniela.
Desde entonces trabajamos juntos y hemos alcanzado a vivir a este nivel.
Una voz de mujer de la asamblea pregunta:
-“¿Y ahora, estas feliz…?”
Puedo decir que soy plenamente feliz y que no quisiera volver atrás. Sí, soy feliz viviendo lo que…

HUMANAMENTE IMPOSIBLE
Y Daniela prosigue:
En verdad… al mirar nuestro recorrido, nunca hubiera pensado que Mauricio terminaría por comprender… Mauricio era un hombre… íntegramente hombre… no entraré en detalles… Y yo pensaba, que nunca habría podido comprender, nunca habría podido aceptar tal cosa… Ahora pienso que si el Señor escogió una pareja tan hundida en la sensualidad para llevarla a la pureza y la castidad… y no hay dudad de que es El que lo hizo, ya que humanamente, no se puede… creo firmemente que no es imposible para los demás.
Cuando veo lo que hizo con Mauricio y conmigo, pero más con Mauricio, pienso entonces, que no hay ningún caso donde esto sea imposible.
“lo que es imposible al hombre, es posible para Dios.” Para Dios no hay nada imposible. Y Dios nos quiere santos, quiere que vivamos en la pureza… y sobre todo nos quiere también felices.
Es importante que sepan, que tuvimos dos años de lucha. ¡No se hace tal recorrido de la noche a la mañana! Hubo dos años de luchas, de rebeldía interior… dificultades… porque teníamos miedo de que lo que el Señor nos pedía, destruyera nuestra felicidad. Nosotros somos testigos: lo que Dios nos pide a través de la Iglesia, lejos de destruirnos, nos construye. Las vigencias de Dios, no son nunca para destruirnos sino para construirnos en una felicidad completa.
Y es por eso que Mauricio dice: lo que vivimos hoy es tan grande, que no tenemos ganas de volver atrás. Claro que somos como todo el mundo, hay tentaciones que llegan, hay todavía luchas internas, pero está bien que sea así, porque cuando la lucha llega, la tentación nos asalta, eso nos permite volver a escoger a Jesús… nos permite volver a preferirlo a El… Cuando la tentación vuelve en nuestra vida, es un tiempo que decimos: “ señor te vuelvo a escoger, porque Tú me escogiste a mi…
Es una comunión de amor entre El y nosotros”.
A veces nos dicen: “Si, está bien todo eso, pero para ustedes es diferente, tienen una gracia especial, para ustedes no es lo mismo”
Estoy persuadida, de que nuestro Padre del Cielo quiere hacer las mismas maravillas con todos sus hijos, nos llama a la santidad, distinta según la capacidad de cada uno y según su condición. El Padre espera con paciencia, muy respetuoso de nuestra libertad, nos invita pero no nos obliga. Juan Pablo segundo recorre el mundo para pregonar, “Todos somos llamados”.
Nosotros somos solamente pequeños testigos, para decir a todos: “No hay duda, las exigencias de la Iglesia se viven con la gracia de Dios, y se viven en la alegría”.
Un día , un Obispo , Monseñor Galloux, vino a nuestra casa, porque había escuchado hablar de lo que estamos viviendo. Cuando lo acompañe de vuelta: me dijo: “Pero…
Danielle, Mauricio, y tu…ustedes…( tenia miedo de lanzar la pregunta sin rodeos…)
Viven… ¿tu quieres decir que viven de veras como hermano y hermana? ¿Verdaderamente? ¿Totalmente?
-Pero, claro Monseñor – le conteste – verdaderamente, totalmente. Tenemos dormitorios separados… y todo… hay entre nosotros una comunión de almas. Dios separa nuestros cuerpos, si, pero unió nuestras almas de manera extraordinaria.
-Pero… – me dijo – … ¡No te veo frustrada…!
-De ninguna manera Monseñor.
-Lo que me asombra es que Mauricio parece feliz…
-Pero , ¡claro, Monseñor! Esto es: Dios nos quiere felices… pero en la verdad, ¡siempre en la verdad!. El camino de la verdad, es el camino de la felicidad.

Nunca Jesús nos enseño un camino fácil… sino un camino de renunciamiento. Y nos dice:
“Si me amas… toma tu cruz… ven y sígueme”.
Pero agrega: “Todo lo que hayas dejado por Mi… te lo devolveré al céntuplo, desde esta vida… y después tendrás la vida eterna”. De eso, nosotros somos testigos. Toda la alegría de la vida de pareja que tengamos antes, pues bien hoy es una alegría transfigurada por Cristo. Nuestra convivencia en la castidad ha sido santificada por Jesús y somos felices.

En un momento dado, Mauricio fue conmigo a los grupos de oración, y los miembros de su familia se fueron convirtiendo uno después de otro.. entonces, cuando ibamos a rezar juntos, ocupábamos tres bancas completas, con toda la familia de Mauricio-
El Señor dijo:”Serán mis testigos en Jerusalén, en Galilea, y hasta los confines de la tierra”.
Fuimos testigos empezando en nuestras familias.
El Señor convertía a nuestras familias antes de mandarnos a otras partes.

SOLEDAD – MYRIAM
Un día, mi director espiritual, al ver que yo estaba verdaderamente impulsada por una fuerza, pues en realidad, sentía en mí algo, que no podía explicar, era como un llamado… me mandó a una Comunidad recién creada en Becomón, que se llamaba Miriam Belén, para encontrarme con la fundadora, a fin de que me ayudara a clarificar este llamado que sentía, sin saber para qué.
La hermana Juana, la fundadora, me invitó a quedarme un año en Miriam – Belén, para ayudarme a desarrollar la espiritualidad de su Comunidad, que es la espiritualidad de la Infancia Espiritual, la cual nos hace descubrir que Dios es nuestro Padre, quien lo sabe y lo puede todo y nos invita a no temer, pues siendo Padre nos ama.
Con este espíritu de confianza filial, unos aprende a dejarse guiar por Dios.
OFRECEME ESTOS SUFRIMIENTOS
Al terminar el año, cuando volví a mi casa, una parroquia me invito a dar mi testimonio. Como consecuencia de ello al regresar a mi casa en el teléfono personas separadas y divorciadas llamaban. Puedo decir que a partir de este momento, con todos estos encuentros el sufrimiento golpeó a mi puerta y ¡que sufrimiento…!
Me llamaban jóvenes mujeres de 23 años, 24 años y más, que lloraban porque los maridos se habían ido, bien con su mejor amiga, hermana, cuñada, vecina… o secretaria… y estaban tan desesperadas, que casa vez, tenía la impresión de que mi corazón volvía a desgarrarse. Y yo decía: Pero, señor, a los 24 años, yo no pude aceptar la soledad… y ¡hoy Tú me pides ayudarlas a que acepten lo que yo rechacé en ese entonces! Y sentía que el Señor me decía: ¡Ofrécete…! Vuélvete ofrenda, ofréceme estos sufrimientos…”
Una noche, en que había recibido muchas llamadas telefónicas, y había escuchado tanto sufrimiento, estando frente a mi pequeño altar familiar, dije a Jesús: “Señor, eso no puede ser… esta cosa no puede seguir así… Se agarran a mi como si yo fuera Dios… ¿Qué puedo hacer yo…? Soy solo una mujer y no puedo absolutamente nada por ellas; pero Tú, eres su Padre… eres Todopoderoso… Tú puedes hacer algo, Señor, por ellas… Tú tienes que hacer algo, Señor… Sino haces nada, eso no esta bien. Es necesario, que tu hagas algo por ellas. Entonces, sentí verdaderamente que Jesús me decía en mi corazón “¡ Es lo que hacía Moisés, subía a la montaña y lloraba…! Y yo dí a Moisés todo lo que necesitaba para que hiciera salir a su pueblo de la opresión. A ti también te daré lo que necesitas para que salgan de su tristeza”.
Tuve la intuición de que el Señor iba a hacer algo por nosotras y yo me fui adormir.
La misma noche, como en la mañanita, tuve un sueño. Vi en mi sueño a un rebaño de ovejas y sentía que eran personas separadas, divorciadas… un pueblo inmenso. Y escuchaba las voz de Dios; yo no lo veía a El pero oía una voz que me decía:
“Mira… son mis ovejas… Mira como se ven quebrantadas… cuan heridas están… apresúrate a juntarlas en tu casa, Yo las sanaré… arrancaré de sus corazones las tristeza y les devolveré la alegría…”
Tú casa, se llamará Soledad – Myriam, ya no serán divorciadas sino que harás que ellas sean personas consagradas en mi Iglesia, como por que las quiero para mi Reino…
Y me desperté con un canto. Yo no se nada de música y ni siquiera conozco una nota, pero el canto subió de mi corazón y era el resumen de la obra. Y yo sentía muy bien… sentía que el Señor me daba una misión, nueva en la Iglesia, la de hacer personas consagradas.
Se imaginan… divorciadas… consagradas… ¡Imposible! Y pensaba: ¿Cómo será esto? Era inimaginable.
SI QUIEREN LES VOY A CANTAR EL CANTO
Un día yo soñé
Con una casa inmensa;
Donde el sol la alegría y la paz
Reinaran con el amor.
Una noche soñé
Con una casa inmensa
Donde reuniré
A todas la mujeres que sufren

Y resé al buen papá Dios
Diciéndole: ¡Oh Padre!
Desde lo alto del cielo
Mira cuanta ¡miseria!
Quisiera ayudarlas
Mas no se como hacer
Tu lo sabes Papá Dios
¡Dime tu secreto!

Una noche soñé
Con una casa inmensa,
Donde el sol la alegría y la paz
Reinaran con el amor
Una noche soñé
Con una casa inmensa
Donde reuniré a todas las mujeres
Que lloran.
Y he pedido a María
Diciéndole mira ¡Oh Madre!
A estas mujeres y a sus niños
Jesús te los entrego
Cuando un día al pie de la cruz
Te dijo, al darte a Juan: En el a mis hijos, verás
¡Protégelos mamá!

Una noche soñé
Con una casa inmensa,
Donde el sol, la alegría y la paz
Reinarán con el amor.
Una noche soñé
Con una casa inmensa
Donde reuniré, a todas las
Mujeres que sufren.

Y he rezado a Jesús
Diciéndole: ¡Señor mira
El peso de sus soledad!
Tú las puedes ayudar.
Si las quisieras reunir
Todas en tu jardín
Donde en seguridad
Pudieran vivir tu voluntad.

Un día Jesús me dio
Una casa inmensa
Para vivir en el amor
En la esperanza y en la paz.
Me dijo hijita
Toma las llaves de mi Reino,
A estas mujeres dirás
Que son mi heredad.

Es la casa de María.
Es la casa de Mi Madre,
Aquí ya no hay dolores,
María todos los venció,
En nuestra alma escribió
Con letras de fuego y de llama
El nombre que escogió es
SOLEDAD – MYRIAM
SOLEDAD – MYRIAM

PRIMERAS DOCE MUJERES
Entonces desperté, con la intuición de que algo iba a suceder.
Fui a ver a la fundadora Sor Juana, a mi director espiritual y a un Obispo. Conversamos y rezamos juntos… y los tres me dijeron: “Júntalas… Quédate atenta a las sugerencias del Espíritu Santo”.
A partir de este momento, a las personas que me llamaban por teléfono, en lugar de darles una solución yo las invitaba a una reunión. La primera tarde, asombrada, ví que eran 12. comprendí que eran los doce apóstoles.
Es poco 12… no es ni siquiera una gota de agua en el océano de la muchedumbre de las separadas… Pero pensaba: si Jesús evangelizó al mundo entero con 12 hombres, puede también hacer algo con 12 mujeres.
Lo importante era ser fiel. Primero que nada, hemos empezado por rezar juntas. No he dado ninguna enseñanza… ¡no!… es verdaderamente el Señor quien actuó.
Esta obra, no es de la mano humana, es obra de Dios, y yo trato de ser fiel a los más que pueda, y busco comprender lo que Dios quiere con ellas, y no es siempre fácil.
A veces tengo tendencia a tomar riendas… pero cada vez que lo hago, las cosas no marchan.
Jesús había dicho: Júntalas, las sanaré, arrancaré de sus corazones la tristeza y les devolveré la alegría.
JESÚS CUMPLIA.
Los primeros encuentros fueron hechos de lágrimas… lamentaciones… gritos… desgarramientos. Pero con gran sorpresa, a medida que las semanas pasaban, estas mujeres se volvían serenas, y la oración se convertía en alabanzas y cada una me decía:
“Sabes. Daniela, es algo maravilloso, por que ahora no tengo miedo del porvenir… ya no tengo estas inseguridades, pues yo se que Jesús está a nuestro lado, y que va a proveer a nuestras necesidades. Ya no tengo rencor contra mi marido, logro rezar por la mujer con quien vive… soy mas paciente con mis hijos”
Al escuchar todo eso, estaba maravillada de ver como Jesús realizaba su promesa… ¡Sí, la realizaba!
Al cabo de un año, aquellas mujeres, que pensaban en suicidarse y no lo hacían por los hijos, pensaban n consagrar su vida a Dios viviendo en la fidelidad en la castidad y la alegría. Fui a ver al Obispo, compartí lo que vivíamos y lo que cada una experimentaba, El muy asombrado escuchó mi relato y dijo que en su diócesis había muchos sacerdotes que les costaba vivir su celibato, y esta propuesta no lo dejaba salir de su asombro, por la entrega de estas mujeres, el Obispo me dijo: eso es difícil ya que son casadas. Después de haber rezado juntos y pensado en todo esto, le dije lo que había escuchado en el sueño: “Tú harás de ellas, mujeres consagradas, ya no serán divorciadas… ¡Quiero que sena verdaderamente consagradas!”
“¡Sí! – me contestó el Obispo. Haremos pues un voto de fidelidad a Cristo, comprometiéndonos a vivir la delicadeza de la caridad y la alegría, (Era el Señor quien había puesto eso en mi corazón). Por que vivir en la castidad y la pureza, si faltamos luego a la caridad, no vale. Delicadeza de la caridad también con las personas que nos habían hecho sufrir… porque después tendríamos todas las razones del mundo para llorar…
El 17 de diciembre de 1982, se realizó la primera consagración.
Nosotras queríamos hacer esto en privado, porque era nuestro amor personal hacia Jesús, y nadie tenía que meterse en eso. En una palabra, no queríamos que fuera una cosa pública… queríamos más bien trabajar en la discreción.
NO APAGUES EL ESPIRITU.
Pero como esta comunidad, se había constituido en el sótano de nuestra casa, algunos conocidos quisieron asistir a esta consagración; estaban, además, los hermanos y las hermanas carismáticos; como también religiosas y sacerdotes.
Con todo este mundo, ya no quedaba lugar…
Yo dije a Monseñor Volois:
“¡Monseñor… pero, esto llega a ser muy importante…! ¿Qué tengo que hacer con toda esta gente…? Nosotros queremos quedarnos más bien discreción…” El me contestó:
“¡No apagues el Espíritu… iremos a la Iglesia!”
Y en la noche, al entrar en la Iglesia, grande fue mi sorpresa: estaba repletísima… había mucha gente de pie… había dos Obispos… 15 sacerdotes… y sin haber hecho ninguna propaganda.
Entonces comprendí que nosotros, los seres humanos, tenemos tendencia a limitar los planes de Dios. Siempre que vemos las cosas muy pequeñas, cuando nuestro Padres, El, las ve grandes. El nos quería hacer este regalo solamente al pequeño núcleo que formábamos, sino que quería darlo a toda su Iglesia, a todo su pueblo.
“No se prende una luz para esconderla… sino para ponerla en una candelabro, para que brille y sea luz en las tinieblas.”
OBRA SORPRENDENTE
A partir de este momento, Soledad – Myriam fue asediada por la radio, los periódicos, la televisión… y frente a esta invasión… me asusté. Siempre tengo pánico frente a la muchedumbre.
Puedo decir con toda verdad, que sola la gracia de Dios nos sostiene.
Todo eso iba más rápido de los que hubiéramos querido, pero Monseñor Valois que es un verdadero y extraordinario Padre, es el Obispo que Dios escogió para nosotras, fue audaz, y actuó de manera sorprendente en la Iglesia. Es a él a quien Dios había escogido.
Y me decía siempre: “¡No… Daniela… no apagues el Espíritu… déjalo actuar… déjalo… no apagues al Espíritu…!”
Y antes de nuestra partida a Francia, vino a cenar con nosotros, y me dijo: “Sabes Daniela, cuando dije “Si”, a Soledad Myriam, nunca hubiera pensado que todo iría tan rápido… “Yo tampoco, Monseñor” le contesté.
Después de 4 años y medio… cumpliremos 5 años en otoño, somos ya 65 divorciadas – consagradas por votos en la Iglesia.
CUANTOS ESPERAN NUESTRO “SI”
El año pasado, cuando vi avanzar por el pasillo central de la Iglesia a estas 65 personas, que tanto habían llorado… que había sufrido hasta la desesperación… y que avanzaban para ir a estregarse al Señor, a través de los votos, de fidelidad… yo los veía tan realizados, tanto los hombres como las mujeres… por que también hay hermanos que se consagran. Yo era la última y miraba… pensando: “Dios mío, si hubiera dicho “No” al llamado… por suerte dije “Si”.
Y todo eso me hacia reflexionar que no sabemos nunca cuántas personas dependen de nuestro “Si”.
Yo he luchado… he luchado… contra este llamado, pues no me sentía capaz… y nunca hubiera pensado que tendría toda una comunidad de tras de mi. Y eso ahora llega a tomar una dimensión mundial… porque en el Congreso de Paray-le-Monial, me pedía que fuera a Hungría, Alemania… Japón… y al escuchar, pensaba: ¡pero es locura… es una locura…! ¡Ahora, eso me queda grande Dios tiene prisa en su Iglesia… quiere llamar a El a todos sus hijos.
MENSAJE PARA SUS HIJOS.
Tendría muchas cosas más que decirles… pero la maravilla de las maravillas, es que, con nuestros fracasos, Dios hace éxitos para su gloria.
Yo se que muchos de ustedes en esta asamblea tienen hijos, y que tal vez, así como Mauricio y yo, viven en concubinato… son divorciados… se han vuelto a casar, o viven, o viven un casamiento a prueba… y que dicha situación los preocupa… y ustedes lloran… y piden al Señor por su conversión.
Les puedo decir que soy incapaz de desanimarme; cuando veo como trabajó en mí el Señor, haciendo de mí una pequeña obra maestra de misericordia… conmigo que estaba tan lejos de El… Le costó a mi madre casi 20 años de oración… Cuando los padres rezan… los hijos algún día vuelven.
Además, tengo un pequeño mensaje para sus hijos.
A menudo se me viene a preguntar ¿cómo lo hago con mi hijo…? ¿cómo me las arreglo con mi hija…?
Solo el amor puede sanar los corazones. Y aquí, en Soledad-Myriam, las personas desesperadas que llegan, son sanadas por el Amor. Este amor-ágape, que Jesús pone en nosotros, es un amor muy grande, porque sale directamente del Corazón del Señor, quien lo pone en nuestros corazones, y este amor se difunde después en el corazón de nuestros hermanos.
Dios quiere pasar por nuestro prójimo para sanarnos. Siempre estoy repitiendo: “Anda, pues a la batalla con la sola arma, el Amor”. El Amor es más fuerte.
LA SEPARACION DESORIENTA A LOS HIJOS.
Mi hijo mayor (del primer matrimonio), ha sufrido el divorcio de sus padres… ha visto tantas cosas… Es un niño muy herido, más que mi segundo hijo (que tuve con Mauricio). Vive en rebeldía… probó un poco la droga… el alcohol… Es un hijo que me daba muchas preocupaciones, siempre tenía miedo de él.
Un día sufrió una separación con su compañera… y estaba en plena crisis. Por mi lado apoyaba a su compañera, porque mi hijo no era correcto con ella.
Entonces, se me fue en contra, y cortó la comunicación. Ya no había dialogo con él. Sin embargo, vivía con nosotros. Como había perdido su trabajo, se levantaba a las 3 de la tarde, salía… y volvía a la media noche ebrio, para acostarse de nuevo. Solo venia para dormir. No tomaba ninguna comida junto con nosotros, y no había manera de acercarse a el.
Entonces, traté de hablarle con dulzura, para que reflexionara, pero no me escuchaba.

¿Y SI INTENTAS CON EL AMOR?

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