“Sin Dios, el mundo no tiene ni futuro ni paz”, dijo la vidente Marija Pavlovic-Lunetti en Verona el sábado. El alcalde local vio el encuentro de oración como “una oportunidad para la reflexión en un mundo donde todo va demasiado rápido, y en donde tu siempre tienes que dominar a los demás”.

La vidente de Medjugorje Marija Pavlovic-Lunetti fue recibida por un número más que considerable en la sala Palariso, donde no están acostumbrados a tal número de gente. Marija encabezó un encuentro de oración en Isola della Scala, situada a 19 kilómetros de Verona, el 15 de Octubre.

“Palariso estaba a rebosar gracias a Marija ( yo aquí añadiría , mejor dicho..”Gracias a la Santísima Virgen” pues los videntes son instrumentos para Ella) . Los tres mil asientos preparados no fueron suficientes: los devotos que demostraron su afecto a la vidente fueron muchos más, algunos de los asistentes llevaban sillas plegables de sus casas, y muchos estuvieron de pie durante toda la tarde de oración.” Cuenta la revista L’Arena .

Después de una larga aparición de cinco minutos, Marija remarcó repitiendo una frase que la Virgen María le había transmitido en su mensaje: “Sin Dios, el mundo no tiene ni futuro ni paz”.

“Nuestra Señora aún está aquí entre nosotros. Se ha aparecido, nos ha bendecido, no nos ha dado ningún mensaje, aunque el mensaje es que es maravilloso que ella esté aquí entre nosotros” informó Marija sobre su aparición.

El obispo de Verona Giuseppe Zenti había dado permiso para que el encuentro de oración se llevara a cabo, dado que todo se organizó para promover la devoción a la Virgen María. Entre los asistentes estaba Giovanni Miozzi, alcalde de Isola della Scala y presidente de la provincia de Verona.

“Considero que el encuentro es una gran oportunidad para Isola della Scala y la provincia entera, para tener un momento de oración y reflexión. En un mundo donde todo va tan rápido, donde tu siempre tienes que acelerar más y dominar a los demás, es importante parar un momento para reflexionar e interiorizar”, dijo Miozzi.

“Para eso, necesitamos oportunidades de encuentro como éste, para pensar y también analizar nuestro trabajo. Este es un estímulo y no solamente para los creyentes”.

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