Obama, conmovido por el Papa Francisco

Avances para el Cielo:

El presidente estadounidense Barack Obama expresó su admiración por el papa Francisco y su forma de enfrentar los temas sociales y políticos más urticantes. “Estoy extremadamente impresionado con los pronunciamientos del Papa” y su “humildad”, dijo.

Las palabras del mandatario causaron sorpresa porque nunca antes un presidente estadounidense había hablado de esa manera sobre la máxima autoridad de la Iglesia Católica. En declaraciones a la cadena CNBC, sostuvo en referencia a Jorge Bergoglio: “Parece ser alguien que vive de las enseñanzas de Cristo. Increíble humildad, increíble sentido de la empatía con los pobres”.

El Papa, continuó Obama, “es alguien que ante todo piensa cómo aceptar a la gente en vez de alejarla de su lado, cómo buscar lo que es bueno en las personas en vez de condenarlas. Y ese espíritu, ese sentido de amor y unidad parece manifestarse no sólo en lo que dice sino también en lo que hace. Es una cualidad que admiro en cualquier dirigente religioso”. El mandatario, que aplicó algunas medidas que generaron roces con instituciones católicas de EE.UU., visitó sólo una vez el Vaticano.

Testimonio de Sofía

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Los sábados después de comer, voy apurada en mi coche para llegar al rezo del Santo Rosario fuera de Madrid ..pues bien, vivo retirada y el acceso hasta la salida de la urb. es largo y el personal de mantenimiento que trabaja en las casas , regresan a tomar sus buses y van caminando y cansados de trabajar..siempre me gusta parar y llevarles con todo mi amor..pues bien, el sábado salía retrasada y sentí que si me paraba y acercaba al autobús perdería tiempo que me faltaba..así es que vi una mujer en la acera de mi lado , con su piel morena y muy cargada con bolsas..paré para acercarme pero sentí acelerar porque no iba a llegar..cuando había avanzado dos calles, reviví la lectura del Buen Samaritano en mi interior y sentí que tenía que volver a por ella y así hice ..siempre les pregunto que si las acerco y se ponen muy contentas..esta vez era una mirada tan humilde y celestial..Sofía me dijo que es de Honduras y le pregunté que si tiene familia aquí..me dijo que no..a lo que añadí : » entonces está sola en España «? y me respondió: «No ¡, con mi Señor ¡¡»..claramente El me habló en su respuesta ..al despedirnos y darle un rosario bendecido por la Virgen, que con tanto gozo entrego cuando Ella quiere, añadió: «Me la guarde mi Dios ..El señor ya la conoce bien «..
Me emocioné tanto que ojalá mi testimonio os sirva para entender que el tiempo en minutos no se computa en el Cielo..que haber pasado delante me hubiera amargado la tarde y no hubiera disfrutado de los planes de Dios.
Amén +

San Blas

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Santos de este día:

Blas y Óscar (Anscario) obispos; Celerino diácono; Laurentino, Ignacio, Celerina,
Hipólito, Félix y sinfronio mártires; Lupicino, Tigrido, Adrián y Remedio presbíteros; Nitardo y Adelino monjes; Olivaria virgen y mártir; Vereburga abadesa;
Claudina Chévenet fundadora de la congregación de Jesús María.

San BLAS
Le dedico este día especialmente porque me encomendaron a él en Medjugorje , de donde me trajeron una imagen suya que sigue en mi mesilla, ya que pasé muchos años sin poder hablar, por problema con mis cuerdas vocales.
Qué menso que en su día, dedicarle y pedirle por las personas que le encomendamos.

De origen incierto, al proceder San Blas de la iglesia de Oriente, se buscan las raíces del nombre en el léxico griego referentemente: y tenemos ahí dos a elegir. El verbo blaptw (blápto), que significa herir, lesionar, de donde deriva la etimología de «lisiado», «cojo»; y la raíz blast- (blast-), que significa germinar, brotar y que bien podría estar presente en el nombre, al ser San Blas uno de los hitos del calendario agrícola. También admite la variante Blay, menos frecuente por haber pasado a usarse como apellido. El nombre se mantuvo en alza hasta la llegada del Renacimiento, pero luego decayó con rapidez su uso y sólo ha vuelto a reaparecer discretamente en nuestro siglo.

San Blas vivió en la segunda mitad del siglo III y primeros años del IV. Su vida y su personalidad causaron tal impacto, que experimentó en seguida la sublimación de la leyenda, de manera que toda ella nos ha llegado embellecida con los atributos propios de los grandes santos de Oriente. Eso hizo que fuese uno de los santos más populares de la Edad Media. Según la leyenda, San Blas fue médico en Sebaste (Armenia). Se hizo muy famoso en esta profesión porque realizó muchas curaciones milagrosas. Al quedar vacante la sede episcopal, fue consagrado obispo de aquella ciuadad. Pero deseoso de huir del bullicio del mundo, se retiró a la soledad y a la austeridad de una caverna. Allí vivió en perfecta armonía con la naturaleza. Compartía su morada con las fieras, que nunca intentaron siquiera agredirle. Allí le descubrieron, rodeado de sus fieras, los criados de Agrícola, el prefecto de Capadocia, que por deseo del emperador Licinio andaba a la caza de cristianos insignes para convertirlos al paganismo. Fue encarcelado, y como no hubo manera de hacerle renegar de su fe, el emperador mandó decapitarlo. Fue en el año 316.

Varias tradiciones conservamos en torno a San Blas: se le considera aún hoy patrón de los cardadores porque sus verdugos, antes de decapitarle, le desgarraron todo el cuerpo con unos peines de cardar la lana. En muchos lugares, el día de su fiesta se bendicen dos velas en cruz con las que se toca la garganta de los fieles para prevenir las enfermedades laríngeas, porque según la tradición San Blas, estando en la cárcel, curó a un niño que se moría por habérsele atragantado una espina. Se bendice también el 3 de febrero pan y sal para la curación de hombres y bestias. Se bendice asimismo el aceite de los candiles. En Rusia es considerado patrón de los ganados porque las fieras acudían a él para que las bendijera.

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR Y PURIFICACION DE LA VIRGEN MARIA

Esta fiesta, que cierra las solemnidades de la Encarnación, conmemora la Presentación del Señor, el encuentro con Simeón y Ana, (encuentro del Señor con su pueblo) y la purificación ritual de la Virgen María.

Presentación: Cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al Niño al Templo, a fin de presentarlo al Señor, según la ley de Moisés (Cf. Ex 13, 11-13).

Lucas 2,22-38
Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio «un par de tórtolas o dos pichones», conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»

Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción – ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de
Jerusalén.

Simeón, al ver a María y a José con el Niño Jesús, conoció por una revelación divina que era Cristo. Tomó entonces al Niño en sus brazos y bendijo a Dios y exclamó:
Ahora puedes dejar morir en paz, Señor, a tu siervo, porque han visto mis ojos a tu Salvador, luz para las naciones y gloria de Israel. María y José admiraban sus palabras.
Y vuelto a María le anunció: Este ha sido puesto para ruina y para resurrección de muchos; y como una señal de contradicción; y una espada atravesará tu alma.

Purificación de María: Como era costumbre, María, su madre, se sometió a la vez al rito de la purificación (Cf. Lev. 12, 6-8).

Procesión con las candelas, «Candelaria»
«luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,32). La procesión con velas nos recuerda que La Virgen da luz a Jesucristo, Luz del Mundo, quien se manifiesta a su pueblo por medio de Simeón y Ana.

No se sabe con certeza cuando se iniciaron las procesiones en relación a esta fiesta, pero en el siglo X ya se celebraban con solemnidad. Después de la procesión los cirios se llevan a las casas para encenderse cuando hubiese necesidad de oración especial.

Historia de la Fiesta
A mediados del siglo V esta fiesta se conocía como «La Candelaria» o «Fiesta de las Luces». La Virgen Maria ha dado luz a la Luz del Mundo, Jesucristo y en esta fiesta El se manifiesta a Simeón y Ana.

Hasta el siglo VI se celebraba a los cuarenta días de la Epifanía, el 15 de febrero. Ahora se celebra el 2 de febrero, por ser a los cuarenta días de la Navidad.

De origen oriental, esta fiesta no se introdujo en la liturgia del Occidente hasta el siglo VII. Al final de este siglo ya estaba extendida en toda Roma y en casi todo Occidente. En un principio, al igual que en Oriente, se celebraba la Presentación de Jesús más que la Purificación de María.

El Concilio Vaticano II restaura esta fiesta a su origen primariamente Cristológico, celebrándose como la Presentación de Jesús en el Templo.