Ago 1
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Milagro Eucarístico

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El Padre Eduardo Pérez dal Lago nos contó que hace casi 30 años lo presenció. Quedaron dos trozos de Sagrada Forma en el mantel; las metieron en el cáliz con agua para que se diluyeran y así durante 6 días pues seguían intactas. El día antes del Sagrado Corazón de Jesús lo encontraron transformado en sangre que permanecía intacta y sin olor y que poco a poco se fue transformando y cambiando de aspecto hasta quedar costra. Lo analizaron y …

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Dic 7

Vida de San Ambrosio de Milán

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San Ambrosio, (Tréveris, c. 340 – Milán, 397) fue un destacado arzobispo de Milán, y un importante teólogo y orador. Es uno de los Padres de la Iglesia y uno de los 33 doctores de la Iglesia Católica.

Hijo de un prefecto romano (Simmaco) de las Galias, Ambrosio estudió letras y jurisprudencia en Roma y fue después secretario del prefecto de la ciudad, Petronio Probo. A los 31 años de edad era ya él, a su vez, prefecto de las provincias de Emilia y Liguria, con residencia en Milán. A inicios de su carrera política fue elegido obispo de la diócesis milanesa, que rigió hasta su muerte, acaecida en el año 397.

La leyenda cuenta que un día, cuando aún no sabía hablar, estando en el jardín de la residencia de su padre en Tréveris, acudió un enjambre de abejas a revolotear por su rostro, y que varias de ellas se deslizaron, sin picarle, en el interior de su boca. Al verlo, exclamó el prefecto: “Este niño va a ser algo grande”. Con algo más de edad, el niño veía que todos besaban cuando del obispo cuando éste visitaba su casa y él presentaba también la suya a los criados y a su hermana, para que se la besaran, diciendo: “¿No sabéis que también yo voy a ser obispo?”. Y cuando Petronio Probo le despedía al partir para tomar posesión de su cargo de prefecto en Milán —nombramiento para el cual le había propuesto al emperador—, le dijo: “Ve, hijo mío, y pórtate, no como juez, sino como obispo”.

A los dos años de su prefectura en Milán, cuando apenas había empezado a desarrollar su programa de gobierno, falleció el obispo y se planteó el problema de la elección de sucesor, la cual, según la costumbre establecida, debían hacer el clero y el pueblo. Hubo disputas y un día, mientras el clero deliberaba en la parte superior de la basílica catedral, y el pueblo aguardaba abajo la decisión con una actitud que fácilmente podían degenerar en motín, el gobernador creyó deber suyo presentarse en medio de los fieles para hablarles y tranquilizarles.

Apenas había terminado su exhortación, cuando se oyó una voz infantil, que decía: “Ambrosio, obispo”. “¡Ambrosio, obispo!”, empezó a gritar la muchedumbre. Y el clero se unió a la aclamación general. El único que protestaba era el elegido y podía alegar una razón magnífica. El Concilio de Nicea, en 325, había prohibido que los no bautizados fuesen escogidos para el episcopado, y Ambrosio no estaba bautizado todavía.

Los electores no cedieron. Se consultó al Papa, quien aprobó la elección, suspendiendo la disposición de Nicea. Pero cuando los obispos designados fueron en busca de Ambrosio, con el propósito de disponerlo y consagrarlo, no lo encontraron en la ciudad; se había evadido al campo y sólo por la traición de un amigo pudieron dar con su paradero.

Recibió el bautismo, la ordenación y la consagración en 374 y seguidamente tomó posesión de su Sede.

El nuevo prelado demostró muy pronto que estaba a la altura de su dignidad. Su vida, ya siempre sobria, se hizo ahora austera y penitente. Distribuyó a los pobres todo su dinero y se trazó un programa pastoral vastísimo, al cual se adaptó con gran actividad durante todo su pontificado. Uno de los rasgos más característicos de su actuación fue siempre la caridad para con los pobres, enfermos, moribundos, cautivos, viudas y huérfanos. Fundó hospitales y albergues.

Más guerrero que intelectual fue el primer cristiano en conseguir que se reconociera el poder de la iglesia por encima de la del estado. Y desterró definitivamente en sucesivas confrontaciones a los paganos de la vida política romana.

En el orden espiritual, lo primero que hizo fue perfeccionar su cultura teológica y bíblica, bajo la guía personal o los escritos de maestros como San Basilio, San Cirilo de Alejandría, San Gregorio Nacianceno, y otros eclesiásticos de su tiempo, vivientes o ya difuntos, aparte del famoso sacerdote Simpliciano, que le aleccionaba directamente y que había de ser su sucesor como Prelado de Milán.

Desde su juventud había sido Ambrosio hombre de relaciones escogidas. Con San Basilio tuvo una especial comunicación y amistad. Desde su juventud había sido Ambrosio hombre de relaciones escogidas. Ya en sus tiempos de Roma frecuentó seguramente con San Jerónimo, con San Paulino de Nola, con Santa Paula y sus hijas.

Como escritor, su obra más voluminosa es el comentario al evangelio de San Lucas; otras obras son tratados sobre los sacramentos y sobre la virginidad. Dejó también escritos contra los arrianos. Finalmente, compuso para el rezo una serie de himnos solemnes, que se utilizan todavía en la liturgia actual.

La situación de Ambrosio en Milán, su conocimiento de los asuntos políticos y su autoridad de jurista, hacían de él un consejero técnico para los emperadores en materia religiosa, en la cual éstos necesariamente debían intervenir, pues desde que Constantino se había hecho protector de la Iglesia, -y, con tal pretexto, una especie de obispo externo a la Jerarquía- no podían desinteresarse de los conflictos que incesantemente se provocaban entre cristianos y paganos, entre ortodoxos y arrianos.

Fallecido Valentiniano I en 375, quedaba heredero del Imperio su hijo Graciano, de veinte años de edad. El otro hijo era un niño de cuatro, que fue educado en Sirmio por su madre Justina. Ambrosio fue para ambos más que un consejero político, un tutor, un confidente, un padre. Graciano se formó a su lado, y favoreció la caída del paganismo como religión del Estado.

Al principio el reparto de poder entre cristianos y paganos estaba más o menos en equilibrio con Graciano, emperador romano y cristiano católico. A la muerte de Graciano (383), víctima de una sedición cantonal en las Galias capitaneada por un usurpador llamado Máximo, Ambrosio, a súplicas de Justina, se encaminó a Tréveris para parlamentar con él y calmar sus iras. Así ganaba tiempo en favor del pequeño Valentiniano II cuyo trono se veía amenazado. Gracias a la habilidad del Prelado obtuvo una especie de tregua que podría resultar muy provechosa.

Al regresar de la embajada suponía que la emperatriz le estaría agradecida. Pero ella verdadera simpatía por los arrianos, y pidió al obispo una basílica de la ciudad para ellos. La actitud de Ambrosio y su creciente popularidad la hicieron desistir. Él se había encerrado con el pueblo católico en la basílica, y contestó a los emisarios de Justina: “Mis bienes son de la patria, pero lo que es de Dios no tengo derecho a entregarlo”.

El pueblo se apiñó en torno a Ambrosio y le defendió. Y Justina tuvo que doblegarse. No mucho tiempo más tarde la emperatriz falleció, pero la lucha entre paganos, herejes y católicos se acentuó definitivamente.

La llamada guerra de las estatuas enfrentaba desde Constantino a las diversas religiones con representación en el senado. En el 384, el partido pagano aprovechó la debilidad de Valentiniano II para devolver la Estatua de la Victoria al senado, lo que provocó la ira de Ambrosio.

Finalmente Ambrosio hizo declarar a Valentino II que los emperadores tenían que estar a las órdenes de Dios al igual que los ciudadanos tenían que estar a las órdenes del emperador como soldados.

A partir de aquí, Ambrosio consigue hacer efectiva una demanda por la que la Iglesia ostenta un poder superior no solo al Estado Romano sino a todos los estados. Estas ideas de la Iglesia como institución universal e internacional por una parte y de control sobre los estados por otra permitiría a la iglesia sobrevivir a la caída del Imperio.

Durante el reinado de Teodosio, éste habría ordenado a un obispo local que sufragara los daños de la destrucción de una sinagoga a manos de los cristianos. El emperador estaba dispuesto a acabar con esas prácticas intimidatorias.

Ambrosio se opuso de nuevo, y consiguió del emperador que declarara libre a la iglesia de tener que responder por tales cuestiones. Algo que resulto muy pernicioso ya que dio vía libre para la persecución cristiana de miles de paganos.

En el 393 el emperador Teodosio I prohibió los Juegos Olímpicos por influencia de San Ambrosio, al considerarlos paganos.

Convirtió y bautizó a san Agustín. Creó nuevas formas litúrgicas y promovió el culto a las reliquias en Occidente.

Su fiesta se celebra el 7 de diciembre.

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Dic 5

Se van muriendo nuestros seres queridos

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Los padres de amigos, los abuelos que quedan..llevo tiempo acompañando a seres queridos que despiden a sus familiares..me encuentro pasando ya la mitad de la vida y siento que vuela ..cuando se van los de arriba, uno piensa que pasa más rápido aún.

Gracias a Dios mi abuela vive con 95 años pero ya duerme y está cansada..la quiero hasta lo más hondo de su alma ; por qué será que unos viven tanto y otros se van tan jóvenes..sólo Dios lo sabe. Amén +

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Dic 4

Segundo domingo de adviento 2016

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Además de ser hoy Santa Bárbara

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO 2016: Tiempo de Adviento

PRIMERA LECTURA DE LA MISA Juzgará a los pobres con justicia Lectura del libro de Isaías 11, 1-10 Aquel día: Brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas. Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará en la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de ciencia del Señor, como las aguas colman el mar. Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

SALMO RESPONSORIAL Salmo responsorial Sal 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17 (R.: cf. 7) R. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente. Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R. Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. R. Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. R. Que su nombre sea eterno y su fama dure como el sol: que él sea la bendición de todos los pueblos, y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA DE LA MISA Cristo salva a todos los hombres Lectura de la carta de apóstol san Pablo a los Romanos 15, 4-9 Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fídelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas;y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. Así, dice la Escritura: «Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre.» Aclamación del Evangelio Aleluya Lc 3, 4. 6 Aleluya, aleluya. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Todos verán la salvación de Dios. Aleluya.

EVANGELIO DE LA MISA Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos Lectura del santo Evangelio según San Mateo 3, 1-12 Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: —«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.” Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán;confesaban sus pecados;y él los bautizaba en el Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: —«¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: “Abrahán es nuestro padre”, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis;pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»

Fuente: https://www.vercalendario.info/es/evento/liturgia-catolica-4-diciembre-2016.html

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Dic 3

San Francisco Javier

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Nació en 1506 en la localidad navarra de Javier (España). De familia pudiente, cursó sus estudios en la novedosa universidad de París. Allí coincidió con Íñigo de Loyola, quien minará el ánimo estudiantil de Javier para convencerle finalmente de la temporalidad de los bienes terrenales (“Javier, de qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma”) y de la ingente labor que quedaba para hacer llegar el menaje de Cristo a todos los pueblos. De arrolladora energía, trabaja en la fundación de la Compañía de Jesús (los Jesuitas) e inicia una incansable labor de evangelización. Su periplo le llevará por medio mundo, desde el cabo de Buena Esperanza hasta La India o El Japón, dejando profundas huellas en todas las ciudades que pisó. Deseoso de seguir difundiendo el mensaje de Jesús, muere a las puertas de China tal día como hoy en 1552. Es patrón de las misiones y de la Comunidad Foral de Navarra.

Tierras del lejano Oriente conocieron la figura de Cristo y millares de sus gentes le siguieron gracias al sobrehumano esfuerzo apostólico de Javier, apoyado por la corona portuguesa y animado con el aliento del papado.

Las dificultades de las comunicaciones fueron la causa de que la noticia de su muerte llegara a Roma con tres años de retraso. Cuando acariciaba el sueño de entrar en China, en la isla de Sancián, dentro de una cabaña de ramas y arcilla, enfermo de pulmonía, moría Javier con sólo cuarenta y seis años.

Fue canonizado el 12 de marzo de 1622 junto con San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús y el santo de Madrid, San Isidro Labrador. ¡Buen grupo formado por cuarteto español y solista italiano!

Es patrono de las misiones en Oriente y comparte el patronato universal de las misiones católicas con Teresa de Lisieux.

No se sabe con qué pretensión pusieron algunos tanto énfasis en tacharlo de aventurero, poco constante e impetuoso temerario. Puede que juzgue así el tibio, el envidioso o el indiferente, pero no pasarían más allá de unas afirmaciones sin fundamento. Quizá sólo sea el afán de originalidad en el ejercicio de la crítica “ilustrada”, o la búsqueda del nombre propio, o la concepción del apostolado concebido por algunos de modo tan particular que se torna exclusivo y excluyente del que hacen los demás, como si el soplo del Espíritu tuviera que estar controlado por su esquema personal. De todos modos, siempre han existido los “prudentes” y hasta los ha habido “muy prudentes” quienes, lógicamente, han corrido el riesgo de que otros llamaran a su prudencia pereza, y a su mucha prudencia cobardía; porque, puestos a pensar, siempre ha habido para todos los gustos ¿verdad? Después de todo, las cosas no son como a uno les gustaría verlas, sino como son; y a fuer de sinceros, Javier es santo ante Dios y ante los hombres, mientras que sus detractores, sólo dijeron cosas.

Javier pertenecía a una familia navarra de clase. Su padre, don Juan de Jassu, es doctor por Bolonia en ambos derechos y experto en negociaciones políticas entre reyes y reinos. Su madre es María de Azpilcueta, de la casa solar del valle del Baztán, heredera de la posesión de Javier. El hijo nació el día 7 de abril de 1506 en el castillo de su familia, cuando aún no se habían ido al traste las instituciones políticas, ni se había arruinado el castillo familiar.

París le conoció como alumno y le poseyó como maestro en el período de once años (1525-1536). Reside en el colegio de Santa Bárbara, patrocinado por el rey de Portugal. Se gradúa en Letras, es licenciado en Filosofía y hace los estudios teológicos hasta el año 1536 con la salsa de luchas intelectuales avivadas por el protestantismo naciente que encontró una de sus principales barreras en la universidad de París.

El contacto con estudiantes como el saboyano Cornelio Fabro y el valenciano Juan de la Peña produce un cambio de esquema en su mente, abriendo el campo de sus aspiraciones eclesiásticas terrenas a otro nivel superior en el que entra ya la aspiración a la santidad. Si se añade como colofón el trato con Iñigo de Loyola se entiende mejor la transformación, a pesar de que la distancia en cuestiones políticas entre Ignacio y Javier fueran diametralmente opuestas.

Hace los primeros votos en Montmartre el 15 de agosto de 1534. Luego está en Roma con el fundador, haciendo unos meses de secretario. Recibe la ordenación sacerdotal en Venecia, el año 1537 y destaca por su afán de santidad y disponibilidad para el apostolado.

Un día interviene el embajador lusitano, Pedro Mascareñas, y hay revuelo. Venía orientado desde París donde le dijeron que aquél incipiente grupo de seguidores de Ignacio tiene la garra y carisma suficiente para colmar las aspiraciones del rey de Portugal, don Juan III, quien tiene en ese momento proyectos de atender, consolidar y extender sus posesiones de Ultramar, tanto en las Indias como en Brasil.

Como el papa Paulo III acepta el plan y lo apoya, no hay mucho más que hablar. Javier pasa un año en Portugal para familiarizarse con la lengua y las costumbres, sin que pase desapercibida su presencia y trabajo en la Corte, logrando por méritos propios la confianza del rey y sus ministros.

Al embarcar para Goa lleva amplísimas facultades que le facilitarán la realización de su labor sin trabas; es legado papal y nuncio por breves pontificios expedidos en la Curia y lleva, además, el encargo oficioso del rey para poner orden y concierto en los asentamientos ya instalados.

Parte en 1542; después del gran éxito en Goa durante cinco meses, extendió su labor al sur de la India y a Ceilán (hoy Sri Lanka), donde convirtió a decenas de miles de personas; también en Malabar, Travancor, y Meliapur. En 1545 Malaca verá su figura enseñando el catecismo predicando por todos sitios; buen púlpito serán las plazas y las calles. Misionero sin límites geográficos irá a las islas Amboino, Cerán, Ternate, Tidoro y las islas del Moro. No lo tendrá fácil -a pesar de sus papeles y credenciales- con las dificultades y obstáculos que le ponen los mercaderes en Ceilán. No siempre y todo es llegar a gentes nuevas; a veces regresa y visita las comunidades primeras, compone catecismos, reagrupa a los cristianos, hace lo que puede para organizarlos y dejarlos preparados para que los pueda atender el clero que viene detrás. Es el primer misionero del Japón, cuando pisa Kagoshima en agosto del 1549, acompañado de otro jesuita y un hermano lego; después de aprender japonés durante un año, la táctica es la misma, predicación sencilla del evangelio con paciencia y caridad. En 1551, cuando abandonó Japón, había fundado una pujante comunidad cristiana. A veces hubo bautismos en masa, porque su impaciencia divina provoca una conmoción espiritual. Le llegó el nombramiento de Provincial cuando estaba en estas lides evangelizadoras.

Embarcado para Sancian (Shuangzhong), le animaba la esperanza de llegar a la China; joven le pilló el cariño de Dios, que fue siempre su patrón, cuando le llamó. Año 1552. Su cuerpo incorrupto se conserva en Goa, en la iglesia del Buen Jesús.

Los misioneros van en las manos de Dios como Francisco Javier, llamado el Apóstol de la Indias; con la confianza puesta en el soplo del Espíritu; si las velas están desplegadas y el soplo es fuerte, se llega pronto y a muchos.

Oración a San Francisco Javier
Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier: concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos, también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.

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Dic 2

Dic 02 Santa Bibiana

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Desconocía la vida de esta santa.

No tenemos fechas de su vida, pero está documentada la dedicación a esta santa de una basílica en Roma en el pontificado del papa Simplicio (468-473). Pudo vivir quizá a finales del siglo III, con una entrega colmada y que dio su vida a Dios, muriendo en martirio, al igual que sus padres y su hermana. La tradición y la iconografía representan su martirio mediante la flagelación, estando atada a una columna.

Ya se menciona en el Liber Pontificalis el culto a la mártir Bibiana cuando se afirma en él que el papa Simplicio (468 – 473) le dedicó una basílica. Restaurada en el siglo XVII por el infatigable papa Urbano VIII quien con su pasión renacentista, además de salvar un monumento antiguo, quiso dejar un testimonio litúrgico del hallazgo incluyendo en el calendario de la Iglesia universal la fiesta de Santa Bibiana en el día 2 de Diciembre. La basílica tiene tres naves divididas por ocho columnas antiguas y contiene una escultura graciosa de la Santa hecha por Bernini. Está situada cerca de la vía férrea, da nombre al túnel por donde se cruza —Arcos de Santa Bibiana— y próxima a la Stazione Termini.

¿Quién fue santa Bibiana? Bernini, todo arte, la representa con los instrumentos del martirio que le dieron la Vida: columna donde fue flagelada, los azotes, la corona del martirio y la sonrisa en su cara. Pero todo ello, con ser verdadero, es cosa común y aplicable a la mayor parte de los mártires cristianos en la Roma pagana, por lo que es decir mucho y, al mismo tiempo, nada acerca de un personaje concreto.

El relato de las actas no es fiable. El siglo VI en donde comienzan a proliferar las actas de los mártires y los escritos aún más tardíos del martirio no son dignos de crédito histórico por las añadiduras apócrifas y contradicciones que contienen. Incluso los datos que se mencionan, como hacer responsable de su martirio al emperador Juliano el Apóstata, adolecen de un pronunciado desinterés cronológico. La leyenda de nuestra santa que relata pormenorizadamente su martirio es una novela ejemplar que aplica un esquema general romano.

Pero es cierto que Santa Bibiana existió y que fue mártir. Posiblemente también existieron su madre Dafrosa y su hermana Demetria cuyos sarcófagos intactos se descubrieron debajo de los dos vasos de vidrio con inscripciones que conservaban las reliquias de la Santa. La historia se remonta como más remoto documento al papa Simplicio que se sitúa en el siglo V. La veneración de esta mártir es anterior al ese dato. Y por ello no está lejos de la verdad histórica la afirmación de que vivió santa Bibiana a finales del siglo III, antes incluso de lo que cantan las actas.

Es, pues, Bibiana una santa de la que poco sabemos por los documentos que pueden aducirse con valoración histórica cierta. Conocemos su existencia y la entrega colmada, definitiva, que de su vida hizo a Dios, dándole un sí apoteósico con el martirio. Todo lo demás ¿qué importa? Al fin y al cabo, las piedras talladas, papiros, pellejos, papeles y datos informáticos en donde pueda constar la historia más completa de cualquier santo no son más que raspar en la corteza sin alcanzar jamás ese núcleo personal de la relación entre el santo —la santa en nuestro caso— y Dios. Lo que consta en los archivos nos puede llevar al reconocimiento de sus virtudes, pero la reciprocidad de amores entre redimido y Redentor es un misterio siempre escondido para la historia y patente sólo cabe Dios.

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