Noviembre: Mes de María

Como todos sabemos, del 7 de noviembre (fiesta de María Mediadora de todas las Gracias) al 8 de diciembre (fiesta de la Inmaculada Concepción), la Iglesia celebra el mes de María invitándonos a conocer, honrar y amar más a nuestra Madre, la Santísima Virgen.

Este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas las criaturas: la Santísima Virgen María, nuestra dulce Madre del Cielo, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro Redentor.
¿Qué se acostumbra hacer este mes?

Rezar en familia todos los días

Honrémosla de un modo especial rezando en familia todos los días y regalándole flores para colocarlas a sus pies. Pero sobre todo flores espirituales que nos acerquen cada día más a su Corazón Inmaculado

Honrarla con cánticos

También, si se puede, le podemos cantar para honrarla y ayudarnos a recordar el inmenso amor de nuestra madre a nosotros, sus hijos.

Rezar el Santo Rosario en familia

“El Rosario es mi oración predilecta. Es una escalera para subir al cielo”, dijo Juan Pablo II a los fieles, poco después de ser elegido Papa, en la Plaza de San Pedro.

Recemos el Rosario todos los días, el arma a la cual le teme el enemigo, el refugio de los que buscan alivio a sus pesares y la puerta para entrar al corazón de María (María en San Nicolás, el 10 de abril de 1986).

Reflexionar en los principales misterios de la vida de María

Reflexionar implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación y, también, con el corazón, para profundizar en las virtudes que la Virgen vivió a lo largo de su vida. Podemos meditar en cómo María se comportó, por ejemplo, durante:

– la Anunciación

– la Visita a su prima Santa Isabel

-el Nacimiento del Niño Jesús

– la Presentación del Niño Jesús en el templo

-el Niño Jesús perdido y hallado en el templo

-las Bodas de Caná

-María al pie de la Cruz.

Recordar las apariciones de la Virgen

Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:

1. Su Inmaculada Concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.

2. Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

3. Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.

4. Su asunción a los cielos: La Virgen María , al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres

María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María

María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Vivir una devoción real y verdadera a la Santísima Virgen

Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:

Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.

Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.

Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.

Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.