Así se llama al tercer domingo de Adviento.
Siempre que escucho este nombre me provoca un deseo enorme de vivir este día como su nombre indica.
Que así sea,amén.
Al salir de misa, una mujer estaba “descompuesta” en un coche y lloraba..sentí la necesidad de quitarme mi escapulario de La Milagrosa y dárselo..es Ella la que obra en estos casos..se sonrió ligeramente en su dolor; qué le pasaría..no paro de pensar en ella.