Nuestra amiga Pame, invidente, palpando a la Virgen Milagrosa en el Jardín de María, en el hospital Ribadavia, en Buenos Aires.
Bendita seas por tu amor, simpatía, alegría, y tu forma de ver, porque ves mejor que muchos..
Como ella no pude leer, sé de alguien que le leerá mi diario de hoy, dedicado a Pame y a todos los que no pueden ver +
Son esos momentos que quedan tatuados a fuego en el alma.