Ayer decidí ir a misa de 13 h en la Parroquia de Guadalupe y pensé que como siempre voy con prisas, que mejor llegaría con 15 minutos antes para meditar y agradecer. Todo era complicado para llegar a tiempo e iba dejando mis otras obligaciones para poder viajar allá, pues está alejado de casa. Cuando cierro la puerta del coche , presencio un accidente de un coche conducido por una señora mayor contra unas mujeres que iban en moto. Pudo ser peor el resultado pero por suerte llegó la ambulancia y se llevó a la mujer más afectada. Luego nos dijo su amiga que estaba triste por ella pues estuvo 30 años de monja de clausura y le asusta salir a la calle; su debut fue ayer y terminó en un hospital. No quiero contar cosas tristes sino alegría porque la vida está por delante..Me dio felicidad poder asistirles y sobre todo, calmar a la señora que infringió la norma y a la mujer del suelo poderla dar mi amor; la tranquilicé y le daba agua hasta que se mareó.No sabía que había sido monja..y yo le daba caricias y la consolaba en el nombre del Padre. Cada día quiero hacer honor a mi nombre con mis actos.
La moraleja de esta historia es que la gente es muy buena y todo el trámite de samur, policía, papeleo..se hizo con mucho respeto y educación.
También, agradecer a los ángeles de la guarda, que “nos salvan la vida”.
Bendito sea Dios y quien sea del Cielo, que programó todo con mesura para que llegara antes y pudiera vivir otra historia diferente a la planeada.

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