LLevaba siempre de pequeña. Como me dedico al diseño, dejé de llevarla. Siempre con el Santo Rosario en mano, si puedo.
Fui homenajeada con una medalla de Nuestra Señora de Luján y desde entonces no me la puedo sacar ..siempre pegada a mí..siento su consuelo y amor.
Estas Navidades añadí a la cadena otra de santa Teresita y ambas me dan calor y amor. No concibo separarlas de mi piel.